Hasta ahora, el humanoide anticalvicie seleccionaba los bulbos que incluían dos o más pelos en la zona de la nuca, extraía estos folículos capilares con una rapidez extraordinaria, 1.000 a la hora, y, para finalizar, realizaba las incisiones necesarias en la zona calva con el fin de que el cirujano los colocara uno a uno en cada orificio; el año que viene, Artas injertará los bulbos pilosos en dicha zona receptora, sustituyendo así la labor mecánica del médico; llevará a cabo todo el proceso del trasplante capilar...