Esta iniciativa pretende llamar la atención sobre la necesidad de donar fondos para fomentar la investigación de este tipo de efectos secundarios de los tratamientos del cáncer de mama , con el objetivo de que estos no impidan a las pacientes vivir momentos especiales o realizar tareas de su vida diaria.
La campaña cuenta con diversos materiales audiovisuales en los que pacientes reales exponen qué momentos les fueron “robados” al padecer algunos de estos efectos adversos o qué tipo de acciones sociales o profesionales les impide realizar la propia enfermedad.
Así, Mónica cuenta cómo ha cambiado su cuerpo y la sexualidad a raíz de un cáncer de mama metastásico y su tratamiento de inmunoterapia, mientras que Maite dice que el cáncer de mama le ha robado un año de vida y el poder disfrutar de su hija de 2 años porque se sentía cansada, con mal cuerpo y con un linfedema o inflamación de los ganglios de la axila a causa del tratamiento.
Objetivo, la calidad de vida
Más del 80 % de las mujeres con cáncer de mama sobreviven a los cinco años del diagnóstico, esto supone largas supervivencias en las que los efectos secundarios de las terapias recibidas pueden afectar al día a día.
“Cobra especial importancia que seamos capaces de identificar los efectos secundarios derivados de los tratamientos disponibles que, como norma general, se administran de manera prolongada en el tiempo. El objetivo es ofrecer una mejor calidad de vida a los pacientes”, asegura la doctora Blanca Herrero, miembro de GEICAM y oncóloga del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid.
Antes la prioridad en la investigación en el cáncer de mama estaba más centrada en aspectos como la supervivencia, de modo que el foco no estaba puesto en la búsqueda de una calidad de vida óptima para el paciente.
Esta perspectiva ya no es una opción, según explica la doctora Herrero, que asegura que “investigar en calidad de vida y en implementar estrategias que logren mantener esta calidad es, si no más, igual de importante que investigar en tratamientos eficaces”.
Los efectos secundarios según cada tratamiento
Los efectos secundarios de los tratamientos del cáncer de mama son tan variados como variados son los subtipos de este tumor. Por eso es importante que los pacientes consulten con su oncólogo.
Terapias endocrinas u hormonales
La hormonoterapia se dirige a las pacientes que tienen tumores que se alimentan de hormonas femeninas o tienen receptores hormonales, se denomina luminales.
“Generalmente, producen dolores articulares, siendo este el efecto secundario más frecuente. También pueden provocar una disminución de la masa mineral de calcio en el hueso y pueden producir algunos dolores musculares y sequedad de piel y de mucosas”, explica la doctora Herrero.
Estos tratamientos se pueden administrar en combinación con inhibidores de ciclinas, que generan efectos secundarios diferentes como alteraciones hepáticas, alteración en el electrocardiograma, neutropenia (bajada de las defensas) o algunos síntomas digestivos como náuseas, vómitos y algo de diarrea.
Quimioterapia
Según la doctora Herrero, no todas las quimioterapias provocan la caída de cabello, un síntoma que tiene un impacto psicológico y social. También pueden provocar efectos secundarios a nivel digestivo como náuseas, vómitos y diarreas que, generalmente, se abordan en las consultas con los tratamientos de soporte disponibles.
Además, pueden producir dolores musculares y articulares. Sin embargo, uno de los efectos secundarios más frecuentes de la quimioterapia es la astenia o cansancio, que es más complicado de manejar.
Por otro lado, casi todas las quimioterapias tienen riesgo de disminuir las defensas y en este caso, a diferencia de los inhibidores de ciclinas, esta bajada de los neutrófilos sí puede asociarse con algún problema de tipo infeccioso.
Tratamientos antidiana
Terapias que generalmente en los tumores de mama se dirigen a la proteína HER2, presente en aproximadamente un 10-15 % de las pacientes.
“Estos tratamientos son orales o endovenosos y pueden provocar efectos secundarios también muy diferentes”, indica la doctora.
Por ejemplo, los tratamientos con los anticuerpos trastuzumab o pertuzumab no suelen provocar efectos secundarios muy significativos, pero puede alterar la función cardiaca, lo que requiere de un seguimiento del funcionamiento del corazón de la paciente a través de ecocardiograma.
Otro tratamiento para hacer frente a esta proteína es tucatinib, fármaco oral al que se asocian síntomas digestivos, como náuseas, vómitos, diarreas leves o alteraciones del perfil hepático de las transaminasas, también de carácter leve. Neratinib es otro de los fármacos dirigidos a la proteína HER2, cuyo principal efecto secundario es la diarrea leve.
Tratamientos inmunoconjugados
Los anticuerpos conjugados es un tipo de quimioterapias que se administran asociadas a un anticuerpo, con un perfil de toxicidad diferente, informa GEICAM.
En este grupo encontramos sacituzumab govitecan, cuyos efectos secundarios están más centrados en náuseas y vómitos, ambos manejables, así como la diarrea y la bajada de las defensas, o trastuzumab deruxtecan, cuyos efectos secundarios más frecuentes son náuseas, bajada de defensas y astenia, pero también tiene un efecto secundario relevante, menos frecuente, pero que hay que tener muy en cuenta, que es la inflamación pulmonar, que puede producir tos y dificultad para respirar.


