El virus Lloviu se descubrió por primera y única vez en murciélagos de dos cuevas de Asturias y Cantabria. Pertenece a la familia de los filovirus y es, por tanto, “primo” del ébola. La bióloga molecular Eva Ramírez de Arellano investiga si este microorganismo es patógeno para el hombre y, en caso de que no lo fuera, si pudiera servir para desarrollar vacunas y tratamientos contra el virus del Ébola...