Familia

Un sol, para iluminar la vida durante el día; una estrella, para iluminar el cielo por la noche; un conejo y un osito, para recordarnos el amor a la naturaleza; un corazón, para expresar sentimientos familiares; y una flor, para embellecer el acento de la "i" en María, una niña de 9 años de edad que dibujó su nombre bien grande en la pizarra del Hospital San Rafael para que todo el mundo supiera quién se curaba con entusiasmo en esa habitación pediátrica rodeada de todos sus seres queridos...
Cuando aparece, sin previo aviso, una secuencia de sexo, más o menos explícito, en una película o en una serie de la televisión que estás viendo con tus hijas e hijos, o cuando tus vecinos retumban su amor a través de las paredes transparentes de tu casa, ellas y ellos detectan automáticamente un nudo en nuestra garganta, como si tuvieran un sexto sentido para notar el estrés de nuestra saliva. Aprovechan cada mínima oportunidad y no paran de preguntar que si esto, que si aquello, que si lo de más allá... Nosotros rehuimos todas las respuestas y, si acaso, contestamos por peteneras...
Sin duda, los Triceratops han dejado una gran huella en la imaginación de Matías, de 6 años de edad. Los ha visto pastar por las praderas del cretácico en muchas películas, como en la saga Dinosaurios, hasta que su tranquilidad se desmoronaba por el ataque sorpresa de un hambriento Tyrannosaurus Rex... menos mal que las crías se refugiaban detrás de las poderosas colas y cuernos encasquetados de los machos y las hembras de la manada. Desde hace millones y millones de años la naturaleza viene demostrando que la unión hace la fuerza y que ante la enfermedad solo caben el amor y la inteligencia...
Qué divertido es dibujarse como un fantasma. Puedes atravesar las paredes de tu clase en el colegio y marcharte al patio a jugar con todos tus compañeros y compañeras sin que te vea el profesor, muy concentrado mientras pinta fórmulas matemáticas en la pizarra: Adri, Fede, Jorge, Ruth, Paula, Daniel, Rocío, Pablo... y así una larga lista de fantasmitas dejan al "profe" con la boca abierta cuando se da la vuelta y observa que no hay nadie en los pupitres. Todas y todos estaban con David, de cuatro años, junto a su cama y sus pensamientos en el Hospital San Rafael...
Carla, de cinco años de edad, coloreó junto a su madre, Margarita, este dibujo que sin duda tiene una clave especial que solo ellas dos conocen, ¡qué bonito! Lo que sí sabemos es que la pequeña, antes de marcharse a casa desde el Hospital San Rafael, dijo que cuando está malita necesita tener "muy cerca" a su mamá... Hoy es el cumpleaños de mi madre, Rosa, y ella siempre está en mi cabeza y en mi corazón...