Hepatitis virales
Realizar un cribado es fundamental para detectar las hepatitis virales. EFE/Javier Cebollada

Hepatitis C: AEHVE pide la prueba de detección para lograr cero muertes y la erradicación

La Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas (AEHVE) demanda al Ministerio de Sanidad que realice la prueba de detección del virus de la hepatitis C a toda la población entre 49 y 79 años que nunca se la haya hecho con el fin de erradicar esta infección que, a pesar de curarse, todavía mata en España a cuatro personas a la semana.

Con motivo del Día Mundial frente a las Hepatitis Víricas, que se conmemora el 28 de julio, las sociedades científicas y asociaciones de pacientes que integran la AEHVE, comprometidas con la eliminación de la hepatitis C, reclaman que, además de la prueba y a pesar del hito que suponen los tratamientos que consiguen su curación, se avance en la eliminación de esta hepatitis y se evite que quede relegada en las políticas sanitarias.

Desde 2015, con la llegada de los antivirales de acción directa, se han tratado unos 170.000 pacientes que han logrado curarse, unas cifras que sitúan a España como líder a nivel mundial en la lucha contra el virus de la hepatitis C (VHC).

Sin embargo, todavía hay personas que mueren por causas relacionadas con la hepatitis C en España, 188 al año, cuatro a la semana: “Son demasiadas muertes para darnos por satisfechos, sobre todo cuando tenemos en nuestra mano evitarlo”, apunta Javier García-Samaniego, hepatólogo que coordina la AEHVE, que agrupa a las sociedades científicas y asociaciones de pacientes que trabajan para alcanzar los objetivos de eliminación de la enfermedad fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El médico subraya: “Son muertes evitables puesto que hay un tratamiento que cura la enfermedad en prácticamente el cien por cien de los casos y que si se administra de forma precoz puede evitar el daño que esta causa en el hígado a lo largo de los años”.

El hándicap, el diagnóstico tardío

El problema está en el diagnóstico tardío de esta infección que se produce en un tercio de los casos y que causa que el daño que ya existe en el hígado no sea, en muchos casos, reversible, a pesar de la curación de la infección.

Se calcula que en España quedan aún 20.000 personas con hepatitis C que desconocen que tienen la infección.

Con una prevalencia en población general que el Ministerio de Sanidad situaba en el 0,22 % en el año 2018 y que AEHVE estima que estará hoy por debajo del 0,1 %, los casos que quedan por diagnosticar, tratar y curar son, en población general, los de personas que contrajeron la infección hace dos décadas y no saben que la tienen o no fueron tratadas en su momento.

Por eso, hepatólogos y pacientes demandan a las administraciones sanitarias “un último esfuerzo de información y sensibilización” para la detección de la infección no diagnosticada, ofreciendo y realizando la prueba de diagnóstico (un sencillo test de sangre) a toda la población nacida entre 1945 (79 años) y 1975 (49 años) sin un test previo de anticuerpos frente al VHC.

No todas las CC.AA hacen la prueba de la hepatitis C

La AEHVE recuerda que la propia OMS recomienda que se ofrezca la prueba de detección a todos los adultos sin un test previo, como estrategia para alcanzar los objetivos de eliminación en 2030.

Una indicación que sólo se está cumpliendo en España de forma aislada, apuntan, en algunas comunidades autónomas como Galicia y que exigiría una nueva actualización de la Guía de Cribado de la Infección por VHC del Ministerio de Sanidad, incorporando la recomendación de cribado para población general en esas edades, sin ligarla a factores de riesgo, como ocurre ahora.

“Como se demostró con el tratamiento, lo caro no es hacer este cribado en población general, sino dejar de hacerlo, pues cada paciente con infección activa es un paciente que puede transmitir la enfermedad a otro que no la tiene y cada persona con un diagnóstico tardío (los síntomas de la hepatitis C son inespecíficos y pueden tardar hasta veinte años en manifestarse) generará una gran carga de enfermedad -cirrosis y cáncer de hígado, entre otros- para el sistema sanitario”, explica García-Samaniego.

Además, la incorporación de la inteligencia artificial y de estrategias diagnósticas ensayadas con éxito durante la pandemia de la covid, permiten un abaratamiento del diagnóstico.

“La realización de un cribado por edad en la población general es algo completamente asumible y, en mi opinión, debería incorporarse al consenso entre las Comunidades Autónomas en sus políticas de hepatitis C”, enfatiza el hepatólogo.

Hepatitis virales, prueba hepatitis C
Una prueba de serología puede ayudar a diagnosticar la hepatitis. EFE / Eliseo Trigo.

Otro desafío, los colectivos vulnerables

Además de detectar con la prueba los casos de virus de la hepatitis C en la población general, hay otro desafío que es la búsqueda activa de casos entre los colectivos más vulnerables, personas alejadas de los circuitos asistenciales habituales y a las que solo es posible llegar con recursos descentralizados y estrategias alternativas.

La AEHVE, con su programa “Ciudades Libres de Hepatitis C, #HepCityFree”, trata de articular el compromiso y la colaboración de los ayuntamientos y ONGs en el desarrollo de acciones dirigidas a poblaciones vulnerables, particularmente a personas sin hogar, usuarios de drogas por vía parenteral, y hombres que tienen sexo con hombres y que asocian conductas de riesgo, que son los principales focos de infección activa en España.

En la actualidad ya hay 20 ciudades españolas que tienen en diseño o ejecución acciones de estas características y/o programas de concienciación y sensibilización.

Con motivo del Día Mundial frente a la Hepatitis Víricas, estas ciudades van a lanzar, a través de sus respectivos medios de comunicación, soportes exteriores y canales en redes sociales, una campaña que tiene como protagonista al actor Carmelo Gómez, curado de hepatitis C.

Su caso fue como el otros pacientes que contrajeron el virus a través de una transfusión de sangre antes de que a mediados de los años 90 se descubriera el virus y pusiera fin a esa vía de contagio y responde por tanto al perfil de paciente de población general, entre los 50 y los 85 años, al que los hepatólogos insisten en que habría que realizar la prueba.

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