Humo incendios
Columna de humo producida por el incendio en la localidad madrileña de Pelayos de la Presa hace unos días. EFE/Mariscal

El humo de los incendios también asfixia al corazón

Los incendios forestales suponen un gran riesgo para la salud cardiovascular, porque los principales peligros no emanan solo de las llamas sino de unas partículas microscópicas del humo, que agravan patologías ya existentes y están asociadas a infartos, ictus, arritmias e insuficiencia cardíaca.

España vive un verano en el que los incendios han causado estragos, que además de minar la salud mental de los afectados, dañan su salud física.

El incremento de las intoxicaciones por inhalación de humo, las quemaduras y las afecciones oculares por las partículas en suspensión son algunas de las consecuencias inmediatas de los grandes incendios.

El peligro de las partículas en suspensión

El cardiólogo y asesor principal de la Federación Mundial del Corazón (WHF por sus siglas en inglés), Pablo Perel, explica a EFE Salud que, precisamente, uno de los mayores riesgos en los incendios es el humo, sobre todo unas partículas, las PM2,5, tan pequeñas que son capaces de penetrar en la vía respiratoria.

Tienen un diámetro inferior a 2,5 micrometros y pueden desplazarse cientos de kilómetros.

El humo no solo contiene estas partículas también otras más grandes —las PM10—, así como monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, ozono y compuestos orgánicos tóxicos, en función de los materiales que se estén quemando.

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Vista del incendio que afectó a Burgohondo visto desde la localidad abulense de Navalmoral. EFE / Raúl Sanchidrián.

El humo provoca inflamación y estrés oxidativo en el organismo, lo que puede alterar el revestimiento de las arterias, contraer los vasos sanqguíneos, aumentar la presión arterial y la coagulación, desestabilizar placas de colesterol y alterar el ritmo cardíaco.

«La evidencia sobre los efectos cardiovasculares sugiere que el humo puede agravar enfermedades cardiovasculares preexistentes y asociarse con infartos, ictus, arritmias o insuficiencia cardíaca», afirma Perel.

Los síntomas de alarma

Los síntomas de alarma de las personas que han inhalado humo a causa de un incendio cercano son dificultad para respirar, dolor u opresión en el pecho, palpitaciones, cansancio inusual, mareo o desmayo.

«También debe prestarse atención a síntomas de ictus, como pérdida repentina de fuerza en un lado del cuerpo o dificultad para hablar. El calor, la deshidratación y el estrés asociados al incendio pueden aumentar aún más la carga sobre el corazón», advierte Perel.

Pero el humo de los incendios forestales no es el único que es peligroso también el que se origina en los fuegos urbanos.

«Estudios recientes sugieren que los incendios que alcanzan edificios o queman plásticos, pinturas, combustibles y otros materiales artificiales pueden producir un humo más tóxico que los que afectan únicamente a vegetación», señala el cardiólogo.

Sin embargo, añade, un incendio forestal «puede ser mucho más extenso, durar varios días y exponer a poblaciones muy numerosas».

Por eso, el riesgo depende de los materiales que arden en el incendio, de la concentración de contaminantes y del tiempo durante el cual se respira el humo, indica.

Pautas a seguir

Para evitar consecuencias fatales para la salud, hay que seguir las indicaciones de las autoridades y consultar la calidad del aire de la zona.

Perel subraya que en estos casos, lo recomendable es permanecer en interiores con puertas y ventanas cerradas, utilizar filtros HEPA si están disponibles y evitar el ejercicio al aire libre.

Si es imprescindible salir, debe utilizarse una mascarilla FFP2, N95 o equivalente bien ajustada.

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Vecinos trabajan en labores de extinción del incendio forestal de Carballeda de Avia (Ourense) el pasado año. EFE/ Brais Lorenzo

«Las personas con enfermedades cardiovasculares deben continuar su medicación, disponer de reservas para varios días y no modificar el tratamiento sin consultar», añade.

Además, los médicos deberían identificar y aconsejar previamente a los pacientes de mayor riesgo y explicarles cuándo deben buscar atención médica, considera el experto.

«Ante dolor en el pecho, falta de aire importante, palpitaciones persistentes, desmayo o síntomas de ictus, debe buscarse atención urgente», concluye.

La contaminación del aire

La WHF en un informe sobre la calidad del aire y la contaminación relacionados con la salud cardiovascular subraya que una tercera parte de las muertes atribuibles en el mundo a las principales enfermedades no transmisibles, que son el ictus, el cáncer de pulmón, el infarto de miocardio y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), se deben a la contaminación del aire.

Pero no solo eso, el 20 % de todas las muertes por enfermedades cardiovasculares, que suman más de tres millones al año, son causadas por la contaminación atmosférica.

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