La insuficiencia cardiaca se ha revelado como un problema sanitario de primer orden en España, donde la prevalencia es más alta que la de países del entorno, y supone la principal causa de hospitalización en la población mayor de 65 años; además, arroja una alta tasa de mortalidad y un elevado coste sanitario. Ocho sociedades médicas han llevado esta enfermedad al Congreso de los Diputados

Insuficiencia cardiaca: un problema sanitario de primer orden
Muestra por ordenador del primer mini corazón artificial de la historia. EFE-Foto facilitada por Micromed en Heidelberg

La Fundación Española del Corazón (FEC) y ocho sociedades científicas se han unido para reclamar en el Congreso de los Diputados un compromiso político en torno a esta dolencia que afecta a más de 770.000 personas en España.

En su manifiesto “Objetivo 2025: Insuficiencia Cardiaca. Necesidades urgentes y garantías ante un problema sanitario de primer orden en España” explican que el coste estimado por tratar a estos pacientes está en torno a los 2.500 millones de euros anuales, lo que supone el 3,8 % del gasto sanitario global.

Se calcula que una de cada cinco personas puede padecer insuficiencia cardiaca en alguna etapa de su vida.

La elevada incidencia de esta patología está ligada a varios factores, entre los que destacan la cronicidad, el hecho de que constituye el estado final de muchas afecciones cardiacas y el envejecimiento progresivo de la población.

Y ante este progresivo envejecimiento de la población, los expertos consideran que los ingresos hospitalarios por insuficiencia cardiaca (IC) se incrementarán en un 50 % en los próximos 25 años.

Según el estudio RECALCAR, de la Sociedad Española de Cardiología, uno de cada diez pacientes ingresados por IC muere antes del alta.

En general, en pacientes con IC, la mortalidad al año del diagnóstico sigue estando en torno al 20 % y a los 5 años entre el 40 y el 50 por ciento.

Con estos datos, puede concluirse que la IC tiene mayor mortalidad que la de los tipos más frecuentes de cáncer.

Otro aspecto muy importante sobre la mortalidad de la IC en España es la enorme desigualdad, mantenida además en el tiempo, de la mortalidad intrahospitalaria entre las distintas comunidades autónomas.

A pesar de la gravedad de esta patología, los expertos aseguran que el riesgo de sufrir insuficiencia cardiaca se puede reducir sustancialmente adoptando hábitos de vida saludables y tratando los factores de riesgo cardiovascular.

El manifiesto

El manifiesto lo firman la Asociación Española de Enfermería en Cardiología (AEEC), la Sociedad Española de Cardiología (SEC), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC), la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) y la Sociedad Española de Nefrología (S.E.N.) .

Las citadas sociedades, la FEC y las asociaciones de pacientes adheridas al mismo reclaman la mejora y el incremento de la coordinación entre niveles asistenciales, así como el seguimiento integral tras la hospitalización, no solo en la etapa de sospecha del diagnóstico.

“La sociedad no es consciente del fuerte impacto de la insuficiencia cardiaca, y eso se refleja en que, en los últimos años, no hayamos observado un impulso significativo de políticas públicas que prioricen la insuficiencia cardiaca como un problema de primer orden en España”.

Por ello “nos parecía fundamental trasladar este consenso, respaldado por clínicos, enfermería y pacientes, a nuestros portavoces políticos en la Comisión de Sanidad”, explica el doctor Carlos Macaya, presidente de la FEC, y videobloguero en EFEsalud.

En su manifiesto piden  una consideración relevante y diferenciada, tanto en la Estrategia en Salud Cardiovascular del SNS como en los planes o estrategias autonómicas a desarrollar tras la publicación de la Estrategia Nacional.

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Presentación del manifiesto en el Congreso de los Diputados (de izda. a decha.): María Real, directora asociada de Cariotipo; Dr. Carlos Macaya, presidente de FEC; Rosa María Romero, presidenta de la Comisión de Sanidad y Consumo del Congreso de los Diputados; y Luis De la Peña, letrado de la Comisión

La mejora y el incremento de la coordinación entre niveles asistenciales, explican,  debe traducirse en la necesidad de definición y establecimiento de criterios y vías rápidas de derivación entre Atención Primaria (AP) y Cardiología/Medicina Interna/Nefrología/Urgencias, así como en la realización de protocolos de actuación y atención al paciente, consensuados entre todas las especialidades y la AP.

Otro de los aspectos clave que destacan los expertos es la necesidad de potenciar la atención y el manejo de la persona con insuficiencia coronaria como paciente crónico.

En este sentido, hacen hincapié en la importancia del seguimiento integral tras la hospitalización, no solo en la etapa de sospecha del diagnóstico.

En lo que respecta al tratamiento, apuestan porque sea integral y combinado, ya que “solo ello permitirá una disminución del gasto sanitario y una mejora de la calidad de vida en términos de ingresos hospitalarios”.

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Mortalidad cardiovascular en España. Infografía realizada por la Sociedad Española de Cardiología y la Fundación Española del Corazón.

Insuficiencia cardiaca

La insuficiencia cardíaca es una enfermedad grave en la que el corazón no bombea la sangre al organismo como debería.

Esto significa que la sangre no puede llevar suficiente oxígeno y nutrientes al organismo para que funcione normalmente, lo que, por ejemplo, puede causar sensación de cansancio o fatiga.

También significa que no se pueden eliminar adecuadamente los desechos, con lo cual se acumula líquido en los pulmones y en otras partes del cuerpo, como las extremidades inferiores y el abdomen.

De acuerdo con eartfailurematters.org de la Sociedad Europea de Cardiología, esta dolencia suele aparecer cuando se tiene (o ha tenido) un trastorno médico, como una enfermedad coronaria, un infarto de miocardio o hipertensión, que ha dañado el corazón o lo ha sometido a cargas adicionales.

Estas son las causas más comunes que pueden haber provocado la insuficiencia cardíaca, pero hay muchos otros motivos que pueden explicar la presencia de una insuficiencia cardíaca, como la presión arterial, una enfermedad coronaria, una valvulopatía, una cardiomiopatía y las arritmias.

Disnea, dolor torácico, palpitaciones, hinchazón de piernas o tobillos, tos aumento de peso, desvanecimientos o mareos y/ inapetencia y náuseas pueden indicar una insuficiencia cardiaca.