«La hidratación y aplicar técnicas de enfriamiento» son las armas para combatir el calor extremo durante la Vuelta, según explica a EFE Antonio Escribano, catedrático de nutrición deportiva de la UCAM de Murcia y especialista en endocrinología, nutrición y medicina deportiva.
Con este calor las condiciones para la competición son extremas.
Los ciclistas, aparte del esfuerzo que realizan, tienen que afrontar la agresión del sol, que además incide de manera directa en sus espaldas, piernas y brazos. El casco evita la incidencia sobre la cabeza, pero la sudoración es inevitable.
Evitar que aparezca la sed
«Con la alta temperatura exterior sube la interior, y hay que contrarrestar el estrés térmico. La solución es enfriarse, aplicar soluciones frías en la cabeza, muñecas y cuello para refrigerarlos», explica el doctor Escribano.
Según el catedrático, «con las elevadas temperaturas el cuerpo aumenta el flujo sanguíneo, aumenta la sudoración, se pierde liquido y electrolitos. Eso causa una deshidratación que hay que combatir antes de que se produzca».
Por ello, detalla, «lo más importante es hidratarse antes de la prueba, no parar de beber y enfriarse durante la misma y tener la rehidratación posterior a la carrera. La deshidratación baja el rendimiento y se puede llegar a perder la orientación».
Si la temperatura a la sombra es de 37 grados, al sol puede ser de 48-50. Con ambiente húmedo es más tolerable, pero con ambiente seco la sudoración es más complicada.
«Hay que hidratar constantemente. La ventaja del ciclismo es que la temperatura se suaviza con el movimiento, seca el sudor, pero los ciclistas no dejan de estar expuestos al sol», añade.

Con las técnicas de enfriamiento y la hidratación hay que tratar «que la temperatura del cuerpo no suba demasiado, hay que evitar la perdida excesiva de líquido, primordial llevar la cabeza tapada, lo cual ya hacen con el casco, abrirse el maillot para que pase el aire, mojarse para enfriar el cuerpo».
«No estaría mal», subraya el doctor Escribano, «que los ciclistas llevaran mojado el maillot todo el tiempo, así la prenda absorbería el calor» durante la Vuelta.
Un ciclista puede llegar a beber de 4 a 5 litros en una etapa de intenso calor durante la Vuelta ciclista. El consumo de agua y líquidos reponedores no debe descuidarse antes, durante y después de la etapa.
«Hay que anteponerse a la sed, evitarla, ir por delante, porque cuando la sed aparece es que ya hay deshidratación. El consumo de agua depende del peso de cada corredor, pero mínimo 4-5 litros. Ante todo hay que beber con frecuencia y con antelación, luego mojarse todo lo que se pueda y también suplir el agua con bebidas isotónicas».
Añade el doctor Escribano que los efectos de la deshidratación se manifiestan en que «te pega el bajón, la sangre pierde su velocidad normal, te desorientas y la musculatura rinde menos».



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