máscara LED
Un hombre con una máscara de LED roja.EPA/ALEX HOFFORD

Máscaras LED: cómo usarlas para que sean efectivas

De un tiempo a esta parte no es extraño ver en tiendas las máscaras de LED, que ayudan a disminuir la inflamación y la regeneración celular en el rostro. Hay evidencia científica sobre sus efectos pero antes de usarlas hay que tener en cuenta varias cosas, la primera de todas es que la cara debe estar limpia, sin maquillaje ni protector solar.

La dermatóloga del grupo español de dermatología estética y terapéutica (Gedet) de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) Almudena Nuño explica a EFE Salud cómo funcionan estos aparatos, qué hay que saber a la hora de usarlos y qué es lo que no hay que hacer.

¿Luz roja, azul o blanca?

Este tipo de máscaras funcionan con luz LED. Las más populares son las que emiten luz roja, que tienen un efecto de regeneración celular y ayudan contra el envejecimiento.

«La luz roja puede tener un efecto de activación mitocondrial, un efecto de estimular la regeneración del tejido por un efecto antiinflamatorio. La podemos utilizar de manera beneficiosa en nuestra piel para estimular, y generar más colágeno contra las arrugas», afirma Nuño, quien es directora del Instituto de Medicina Avanzada (IMDA).

También hay máscaras LED de luz azul, que han demostrado eficacia para el tratamiento del acné. En este caso, precisa la dermatóloga, hay que tener cuidado con las personas con tendencia a la hiperpigmentación, porque les puede producir manchas.

Y luego hay otro tipo de luces como la blanca, la amarilla y la verde, que se empiezan a usar «pero tienen menos evidencia científica».

El uso

La efectividad de la máscara de luz LED roja dependerá de varios factores. La potencia del aparato es importante, aunque las de uso doméstico tienen un límite máximo por normativa.

Y para que haga efecto, señala Nuño, el uso debe ser constante.

máscaras LED
La dermatóloga Almudena Nuño. EFESALUD/María Abad

«Sabemos que usadas frecuentemente, bien usadas, depende de qué máscara, qué potencia tenga, qué tipo de luz y cuánto se lo aplique el paciente y en qué condiciones, va a dar un resultado», sostiene la experta de GEDET.

Con lo cual hay que ser muy constante, porque los resultados no se van a notar inmediatamente, sino a partir de doce semanas, aproximadamente.

Normalmente el uso recomendado oscila entre diez y veinte minutos, tres veces por semana. Con la cara limpia, bien exfoliada, sin maquillaje ni protector solar.

«La indicación va asociada a la potencia y viene en las instrucciones de la máscara», afirma Nuño.

Este tipo de terapias usadas en clínicas dermatológicas es distinta porque «tienen mucha más potencia para tener un efecto mayor».

Los riesgos

Antes de comprar una máscara LED hay que fijarse en algo fundamental y es que tenga el marcado CE, es decir, la acreditación por parte del fabricante de que el producto cumple con los mínimos requisitos legales y técnicos en materia de seguridad de los estados de la UE.

Si no lleva el marcado, puede que las luces no sean las adecuadas, o que no proteja, por ejemplo, la zona de los ojos, que es muy importante.

«De hecho, las máscaras normalmente llevan esa protección ocular. para que justo en la zona de los ojos no te dé. Pero eso sí, con cuidado, hay que comprar máscaras que lleven el certificado CE, que hayan pasado todos los controles», insiste la dermatóloga.

¿Hay una edad recomendada?

En cuanto a la edad en que podria estar recomendado su uso, la experta señala el rang de 30 a 35 años, que es cuando el colágeno comienza a degradarse.

La edad no es el único factor que contribuye a esa disminución del colágeno, explica Nuño.

El tabaco, el estrés, dormir mal o comer mal contribuyen a ello.

Máscara LED
EFE/EPA/TOLGA AKMEN

De hecho, según la experta, los AGEs -productos finales de glicación, que son un grupo heterogéneo de moléculas originadas por medio de reacciones no enzimáticas de glicación y de oxidación de proteínas, lípidos y ácidos nucleicos- están en el azúcar y en los procesados y dañan el colágeno.

«Si llevamos esa vida a lo mejor con 30 años ya tenemos el colágeno muy mal y al revés, si nos cuidamos mucho, hacemos deporte, que se ha visto que el músculo se relaciona también con el grosor muscular, con el grosor de la dermis; comemos bien, dormimos adecuadamente y cuidamos el estrés, a lo mejor nuestro colágeno se va a degradar más lentamente», apunta Nuño.

En las mujeres, por la menopausia el colágeno sufre «un bajón brusco,» mientras que en los hombres «suele ser más gradual, pero también se produce».

«Entonces en todos estos momentos nos pueden ayudar, también, por ejemplo, con un acné, como va a tener un efecto antiinflamatorio, podemos usar luz roja y azul, que en eso ya hay mucha evidencia científica», concluye la experta de GEDET.

Artículos relacionados