"Yo la tengo más grande... No, la mía es bestial... Que te crees tú eso, nada como mi tranca"... menos mal que los adultos y los ancianos suelen ser prudentes, aunque todavía los haya exagerados o bravucones, y que los niños, ellos y no ellas, crecen y se desarrollan con ese chip natural de la hombría activado en modo inocencia y con un plus añadido de ignorancia; nivel de su potenciómetro sexual que ridiculiza incluso al macho más dotado para mentir sobre el tamaño real de su 'pirulita'...