Dicen los psicólogos especializados en la memoria infantil que probablemente lo recuerdos más arraigados en un niño o una niña no existan como tales recuerdos, sino como evocaciones generadas a partir de diferentes estímulos sensoriales, una especie de fusión entre imágenes, sonidos, texturas, olores y sabores que llegan a conformar una realidad virtual; proceso cognitivo que se acentúa a medida que esos "recuerdos" provienen de situaciones experimentadas en las etapas más tiernas de la vida, como el debut colegial de un niño de tres años en su primer día de clase, rebosante de nervios, temores y bullicio...