Una enfermedad poco frecuente y de nombre extraño ha hecho que el escafoides del pie de Rafa Nadal se deteriore hasta romperse. Pero esta lesión, a pesar del dolor que produce, no ha impedido que el tenista consiga su Grand Slam número 21, por encima de Djokovic y Federer

Müller-Weiss, el rival más duro de Rafa Nadal
Rafa Nadal dice que ya no recuerda lo que es jugar sin dolor. EFE/FELIPE TRUEBA

Müller-Weiss, el rival más duro de Rafa Nadal

Rafa Nadal ha ganado el Open de Australia a pesar de tenerlo todo en contra: su rival era 10 años más joven, llevaba dos sets en contra, el tipo de pista no era precisamente su favorita, y además salía de una importante lesión en el pie. De hecho, el tenista lleva arrastrando este problema desde hace bastantes años.

La enfermedad de Müller-Weiss comenzó a darle problemas serios en 2005, el día después de haber ganado el Open de Madrid.

“Me levanté cojo. Yo tenía una pequeña enfermedad del escafoides, que era más fino por un lado, y se partió. Pasé unos meses complicados, fuimos a diferentes médicos y algunos me dijeron que no creían que pudiera volver a jugar a una intensidad alta”, confesó Nadal en 2020 al cantante y presentador Bertín Osborne en el programa “Mi casa es la tuya”.

“Fui a Madrid a ver al doctor Maceiras, que estaba estudiando la enfermedad de Müller-Weiss, que es la que yo tenía en el pie. En dos horas de reunión, me hizo una tesis sobre ella y me dejó por los suelos, pero después me dio la solución”,

cuenta Nadal.
Rafa Nadal

Desde aquella época, juego con una plantilla que me desvía el punto de apoyo del pie. Pero con la plantilla mi pie no cabía en el zapato.”

“Tuve que coger un avión directo a Portland, a la sede mundial de Nike, donde me hicieron todo el estudio del pie para hacerme zapatos a medida, de modo que el pie pudiera entrar con la plantilla. Gracias a esa plantilla pude seguir jugando a tenis, pero creo que debido a ella el cuerpo sufrió. Rodillas, caderas, espalda…”, relataba el tenista en el mismo programa de televisión.

“La enfermedad de Müller-Weiss es degenerativa y es una displasia del escafoides tarsiano, una deformidad de uno de los huesos situados en el medio pie y que es esencial para la movilidad del mismo”,

explica Pilar Nieto, presidenta del Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana.

“Además, por sus síntomas, su forma de aparecer, la artrosis que suele cursar y que sólo es perceptible a través de radiología, suele ser difícil de diagnosticar hasta que está avanzada”, añade la experta.

Escafoides, un hueso clave en el pie

La podóloga señala que una de las particularidades de esta enfermedad es que se origina en la infancia, pero no suele dar síntomas hasta la edad adulta.

“El escafoides es un hueso esencial en la biomecánica del pie y es el último que se osifica en nuestro desarrollo, lo que podemos decir que lo hace más vulnerable”,

apunta.

“Forma parte del arco plantar. Además, se encuentra formando articulación con el hueso principal del tobillo, el astrágalo”, define el doctor Antonio Ríos Luna, especialista en traumatología y cirugía ortopédica.

“Por la parte externa, articula con otro hueso pequeño, pero no menos importante, el cuboides. Todo ese engranaje de los huesos del tobillo con esos pequeños huesos del pie es el responsable de que podamos caminar de forma bípeda y de que podamos realizar movimientos de pie y tobillo”,

describe el cirujano.

El traumatólogo indica que en el hueso escafoides también se inserta el tendón tibial posterior, que se encarga de dar sujeción al arco plantar.

Rafa Nadal

“Actúa como lo haría un puntal sobre una pared evitando que ésta se hunda. De hecho, si ese tendón fracasa, el arco plantar cae y se produce un pie plano, sin arco prácticamente”, expone.

El doctor Ríos comenta que, a medida que un deportista entrena, su cuerpo trata de reforzar la zona que soporta mayores cargas y tensiones llevando más cantidad de calcio con el objetivo de que ese hueso sea más resistente.

Esto suele ocurrir en huesos de articulaciones de carga como los tobillos, los pies, las rodillas o las caderas.

“El escafoides es un hueso clave en el pie. Si la forma de dicho hueso no es la adecuada porque existe una malformación, como en el caso de Rafa Nadal, ese hueso se deforma y comienza a romperse. Puede empezar con una pequeña grieta, la tan frecuente fisura, que con el reposo y el tratamiento adecuado consolida correctamente y no va a más”,

precisa.

“Pero si no es diagnosticada o es infravalorada, puede dar lugar a una fractura con todas sus consecuencias. El hueso, a pesar de intentar reforzarse con calcio extra, no es capaz de aguantar las sobrecargas repetidas un día tras otro y, al final, un pequeño traumatismo lo fractura”.

“Es lo mismo que cuando doblamos un alambre de forma repetida e insistente. Al principio se calienta y, si somos pacientes, seremos capaces de romperlo por muy resistente que sea”,

expresa.

En este sentido, el traumatólogo aclara que el paciente nota dolor de aparición progresiva relacionado con el esfuerzo y que cede cuando descansa. Pero si progresa el cuadro, el dolor es continuo.

Rafa Nadal dice que ya no recuerda lo que es jugar sin dolor. Pero ni siquiera eso ha sido capaz de frenar su fulgurante carrera deportiva, que ya cuenta con 21 Grand Slams. El último, conseguido tras una remontada épica cuando el partido parecía perdido.

Sin embargo, hay pocas cosas imposibles para un deportista que lleva más de 15 años compitiendo al máximo nivel con un hueso del pie dañado.