«Últimamente, me estoy dando cuenta de que las mujeres por debajo de 38 años están sufriendo una disminución en su fertilidad, es decir, en su capacidad de ser madres cuando a ellas les venga bien», dice la ginecóloga y obstetra Carmen Sala Salmerón, de la Clínica Gine-3.
Se conocen suficientemente algunos factores de riesgo que perjudican la fertilidad de la mujer, como son los antecedentes genéticos familiares, diferentes patologías del sistema inmunológico o haber recibido radio o quimioterapia.
También, la obesidad, el hábito tabáquico, el exceso de alcohol, los trastornos alimenticios y, sobre todo, la edad.
Pero ahora, los investigadores están centrados en la malignidad de los disruptores endocrinos, sustancias químicas capaces de imitar la acción de las hormonas naturales, bloqueando, inhibiendo o agudizando sus efectos.
Hablamos de la intervención de centenares de estos disruptores en el cuerpo humano: metales pesados, plaguicidas, PFAS (compuestos químicos que no se destruyen); bisfenoles, parabenos, benzofenonas y triclosán; Ftalatos; y retardantes del fuego.
«Dicho así parecen productos inofensivos si no te acercas a ellos, pero se encuentran en nuestro medio ambiente, llegando a formar parte de los animales, peces, moluscos y crustáceos; y también en los envases metálicos de comida y bebida, sartenes y ollas antiadherentes», relaciona.
«Asimismo, en las pajitas de papel y bambú; en los productos de limpieza y cosmética; pasta de dientes, geles, champús, desodorantes, cremas solares; en los táper; muebles, plásticos, textiles, pinturas o equipos electrónicos y mucho más», completa.
«Estos disruptores endocrinos podrían afectar a las hormonas que tienen relación con la fertilidad, tanto la FSH y la LH, que regulan la función de los ovarios y los testículos alterando la maduración de los óvulos y los espermatozoides», señala.
Todo este conjunto de tóxicos ambientales, junto al estrés oxidativo (radicales libres en el cuerpo), el consumo calórico excesivo, la falta de vitamina D, incluso la aparición de trastornos en la microbiota. parece que influyen en el potencial reproductivo de la mujer.
«De ahí que pidamos pruebas de fertilidad a niñas de entre 30 y 32 años de edad, ya que están preocupadas por esta circunstancia estresante, que les impide tomar una serie de decisiones vitales con absoluta libertad», atestigua la Dra. Sala Salmerón.

¿Conviene que las mujeres se practiquen una prueba de reserva y calidad de sus ovocitos?
A partir de los 35 años de edad, la fertilidad de la mujer comienza a descender progresivamente debido a la disminución de su reserva ovárica unido a la pérdida de calidad de sus ovocitos. Se conjugan el envejecimiento de la mujer y de sus ovarios.
«Por nuestras consultan pasan chicas de 31 años que tienen una reserva ovárica de una mujer de 39 ó 40 años. Cuando les comunicamos el resultado del test de reserva ovárica simplemente no lo entienden», apunta el Dr. Carlos Amselem.
«Y l@s especialistas debemos ofrecerles soluciones, como la preservación de los ovocitos para el futuro», expone.
«Tenemos que informar, acompañar y cuidar a estas mujeres que no desean ser madres en el presente debido a su prioridad profesional o bien porque no tienen una pareja estable, no están casadas o simplemente no quieren tener hij@s a corto plazo», añade la Dra. Carmen Sala.
«Ante esta realidad, no está de más que las jóvenes de 30 años se hagan un test de reserva ovárica con el objetivo de conocer sus circunstancias reproductivas internas para decidir con argumentos sólidos si criopreservan o no sus ovocitos», subraya la ginecóloga.
Los test más utilizados son el ecográfico vía transvaginal entre el segundo y el quinto día de la menstruación; se recuentan las estructuras foliculares (contienen el óvulo en su interior) que miden entre dos y diez milímetros (recuento folicular antral o RFA);
Y el bioquímico en sangre, estudiando la hormona antimülleriana (HAM) en cualquier día del ciclo menstrual. Los valores HAM elevados indican una reserva ovárica óptima.
En apenas 24 horas, tras una prueba con análisis de sangre, relativamente barata, que las mutuas de seguros médicos suelen cubrir en sus pólizas, se determina el potencial ovárico de una mujer, el valor real de sus ovocitos.
Aún así, para determinar con absoluta fiabilidad si la función ovárica es normal o es baja recurriremos a la estimulación tras un ciclo de inducción hormonal.

Pasos que siguen los ovocitos hasta quedar criopreservados en nitrógeno líquido
Si una mujer con menos de 35 años decide asegurar su fertilidad a futuro tendrá que criopreservar sus óvulos. Se evitan así los errores genéticos y la decadencia de los embriones cuando los ovocitos están envejecidos.
Las mujeres de 35 a 40 años obtendrán un resultado mediano con la preservación de sus ovocitos, mientras que será menor en las mayores de 40 años.
El consenso de los especialistas en reproducción considera que son diez los óvulos destinados a esta misión de criopreservación juvenil, pero antes se tienen que cumplir una serie de ítems necesarios para el éxito reproductivo:
Análisis previos a la intervención: exploración ginecológica, citología, ecografía transvaginal, examen mamario, analítica general (sangre y orina) y hormonal antes del ciclo de estimulación.
Estimulación controlada del ovario con el fin de generar más de un folículo. Se realizará de diez a doce días antes del tratamiento y la dosis dependerá de las características de la mujer.
Durante este periodo, la mayoría de las mujeres podrán realizar una vida laboral y social con normalidad. Algunas sentirán, en los últimos días del tratamiento, hinchazón abdominal e hipersensibilización de los senos.
Obtención de los ovocitos vía vaginal mediante punción folicular bajo control ecográfico: extracción de los óvulos que han ido madurando en los ovarios gracias a la medicación.
Los riesgos de esta intervención mínimamente invasiva son muy bajos, pero cabe la posibilidad de hemorragia, dolor, infección y torsión ovárica (rotación del ovario estimulado sobre su ligamento de sostén).
Individualización y lavado de los ovocitos (decumulación). Sólo los que tengan un grado óptimo de maduración se incubarán y podrán ser vitrificados en nitrógeno líquido.
Los ovocitos se vitrifican en pajuelas de 1 a 4 unidades durante años o décadas.
Cuando la mujer desea ser madre, se valorará su estado de salud general y se prepara su endometrio, donde anida el óvulo fecundado.
También se analiza la influencia de posibles miomas, pólipos o patologías endocavitarias.
Entonces, los ovocitos se desvitrifican, reanudandos así sus fuciones celulares. Los ovocitos están en perfectas condiciones, sin envejecer.
L@s especialistas generan embriones y se inicia el proceso de transferencia de uno o dos óvulos durante la fecundación in vitro (FIV).
La mujer, que previamente ha decidido la paternidad de su pareja o de un banco de semen, se quedará embarazada.
Resumen EFEsalud del proceso de preservación de la fertilidad en la Clínica Gine-3 de Barcelona
«Como ginecóloga y experta en calidad de vida de la mujer, primero tengo que detectar la preocupación o el problema y luego ofrecer soluciones reales a mis pacientes. La preservación de la fertilidad para un grupo importante de mujeres son palabras mayores», concluye en la entrevista la Dra. Carmen Sala Salmerón.




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