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Sífilis, prevención por ti y por l@s demás

«La sífilis, infección bacteriana que se transmite básicamente a través del contacto sexual entre parejas (genitales, recto y boca), se manifiesta inicialmente con úlceras que aparecen en la zona anatómica corporal infectada por el microorganismo», explica el Dr. Rubén Linares Navarro, médico del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico Universitario San Carlos.

«Posteriormente a esta sífilis primaria le sucede la sífilis secundaria, donde la progresión bacteriana se hace relevante mostrando un exantema cutáneo (chancros o sarpullidos de apariencia áspera, rojiza o amarronada)», describe el especialista en Venereología del Centro Sandoval de Madrid.

Por último, la sífilis será asintomática, latente. En esta fase terciaria la bacteria Treponema pallidum, que afecta exclusivamente a los seres humanos, puede durar años y años, incluso que los síntomas no reaparezcan, aunque no se puedan descartar complicaciones en la salud del paciente.

Los datos epidemiológicos indican que alrededor del 30-40 % de las personas con sífilis que no han recibido tratamiento y seguimiento específico podrán sufrir daños en el cerebro, los nervios, los ojos, el corazón, los vasos sanguíneos, el hígado o los huesos y articulaciones.

En mujeres embarazadas, la infección por sífilis puede alcanzar al feto por vía placentaria -sífilis congénita- o al recién nacido en la fase expulsiva del parto. También, durante la lactancia si la madre tiene lesiones en las mamas.

Las consecuencias pueden ser muy graves: aborto espontáneo, bebé prematuro, mortinato, fallecimiento poco después de nacer, malformaciones, cataratas, sordera, convulsiones y lesiones cutáneas

Prevención y tratamiento de la sífilis: un mal de origen microscópico

La bacteria Treponema pallidum es la cara invisible de la sífilis. Este microorganismo entra en nuestro cuerpo a partir de las superficies húmedas y los fluidos, aunque también a través de pequeños cortes, raspaduras o heriditas de la piel. Se hace fuerte, y visible, cuando se observan sus llagas.

Esta bacteria, altamente contagiosa, pertenece al grupo de las espiroquetas (bacterias Gram-negativas. Tienen células alargadas y enrolladas helicoidalmente, compuesta de ocho a veinte espiras. Con sus filamentos axiales consigue moverse en rotación y flexión.

Según el Instituto de Salud Carlos III se confirma la tendencia en el repunte de casos de infecciones de transmisión sexual (28,9 % anual entre 2020 y 2024), como sucede con la sífilis, que registró 11.930 casos en 2024 y en España, un 6,7 % más que en el año 2023.

En este mismo informe e igual periodo se destacan, entre otras, las infecciones por clamidia (41.918 casos, un 10,2 % más) y gonorrea (37.257 casos, un 7,2 % más).

Y es reseñable que más del 50 % de las infecciones de transmisión sexual (ITS) se producen entre personas de entre 20 y 35 años de edad.

«Es fundamental, por tanto, el diagnóstico precoz de todas las infecciones y ofrecer la terapia más adecuada en cada caso: que en la sífilis variará según factores como la fase o la presencia de afectación en el sistema nervioso, por ejemplo», subraya el Dr. Linares Navarro.

El diagnóstico clínico, además de la evaluación directa de las lesiones, indoloras durante la primera fase, se lleva a cabo mediante pruebas analíticas con microscopía (estudiar a la bacteria en movimiento), PCR, de serología en sangre, como los test reagínicos RPR y VDRL, o con un examen treponémico que detecta los anticuerpos.

Además, se cuenta con pruebas rápidas de sangre y saliva que ofrecen resultados en minutos, lo que permite iniciar el tratamiento en esa primera consulta especializada.

«A grandes rasgos, podríamos decir que la penicilina (G benzatínica) es el tratamiento de elección en la sífilis», destaca el venereólogo.

La dosis se administra mediante inyección intramuscular y la duración del tratamiento antibiótico dependerá del estadio en el que se encuentre la enfermedad, consecuente a la infección.

«En algunos casos, es posible utilizar otro antibiótico llamado doxiciclina, una alternativa para las personas que sean alérgicas a la penicilina», apunta el Dr. Linares.

Este tipo de medicamentos pueden ocasionar síntomas que incluyen fiebre, escalofríos, náuseas, dolor generalizado y dolor de cabeza; reacciones que suelen desaparecer a las 24 horas.

«Con todo, no podemos olvidar la importancia de la valoración de los contactos sexuales de las personas que reciban un diagnóstico de sífilis», dice el dermatólogo del Hospital Clínico.

Al no existir todavía un fármaco preventivo, como sucede en la infección por VIH (profilaxis PrEP), o una vacuna contra la sífilis, es fundamental evitar su diseminación.

Las relaciones sexuales, sanas y libres, deben ser seguras, reduciendo al máximo posible, incluso con abstinencia, los intercambios y contactos de tú a tú. Nos conviene a todos y todas realizarnos un cribado de detección de la sífilis y otras ITS.

Los preservativos, de hombre y de mujer, reducen significativamente el riesgo de contraer o diseminar la sífilis, pero sólo si cubren las llagas provocadas por la infección.

Si eres consciente de sufrir algún tipo de infección o se confirma mediante un diagnóstico clínico, tu pareja o parejas sexuales deben ir a un centro especializado a practicarse la evaluación oportuna: la horquilla de parejas debe abarcar desde los últimos tres meses hasta un año de relaciones.

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