La SENEP ha elaborado los consejos para las familias con niños con TDAH porque considera que «se sienten desamparadas» ante la falta de suministro de los fármacos con metilfenidato, una de las principales vías de tratamiento para este trastorno, aunque recuerda que también son «clave» el apoyo escolar y familiar y la terapia cognitivo-conductual.
Problemas de suministro
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios «(Aemps) ya alertó el pasado 30 de octubre del problema de suministro de medicamentos con este principio activo y calculaba que los problemas se resolverían en el primer trimestre de 2025«, aunque la situación, aseguraba, empezaría a aliviarse a partir de diciembre.
En concreto, se trata de algunas presentaciones de medicamentos con metilfenidato en forma de comprimidos de liberación prolongada, que pueden afectar a la continuidad de los tratamientos de los pacientes con TDAH.

En una nota posterior, la Aemps recomendaba a los profesionales sanitarios «iniciar los nuevos tratamientos con las presentaciones de metilfenidato disponibles (en comprimidos de liberación inmediata y cápsulas de liberación modificada)».
«Además, y siempre que la situación clínica del paciente lo permita bajo criterio del facultativo, se recomienda que continúen con la liberación inmediata un tiempo más prolongado o, si se considera adecuado el cambio a la liberación prolongada, prioricen las cápsulas de liberación modificada», indicaba.
Abundaba en la recomendación de valorar el cambio de tratamiento, a ser posible desde Atención Primaria, sin necesidad de esperar a la consulta del especialista, a las presentaciones de metilfenidato disponibles para los pacientes en tratamientos con las presentaciones con desabastecimiento.
«Notable evidencia científica» del metilfenidato
Por su parte, la SENEP recuerda que el metilfenidato cuenta con una «notable evidencia científica en cuanto a seguridad y eficacia» para los menores con TDAH y les ayuda a poder mantener sus rutinas, así como a controlar su impulsividad, y a mantener un buen rendimiento académico, entre otros aspectos.
“El metilfenidato representa una ayuda para estos menores. Les permite trabajar los hábitos que luego quedan para toda la vida, incluso cuando ya no toman medicación. Muchos niños con TDAH si no toman su medicación no pueden controlar sus síntomas, y no son capaces de avanzar en sus estudios», asegura en una nota la presidenta de la SENEP, Rocío Sánchez-Carpintero.
Asimismo, Sánchez-Carpintero asegura que les puede interferir en su relación con la familia o con otros menores, «impactando todo ello en su estima».
En definitiva estos fármacos les sirven «para no distraerse tanto, tener menos actividad inútil, para reducir su impulsividad», con lo que pueden concentrarse mejor en su día a día y en época de exámenes, como la actual.
Sobre las recomendaciones de la Aemps, la SENEP asegura que las comparte pero también señala que «la eficacia y tolerancia no es igual en todas las formulaciones» del principio activo, por lo que considera que se debe facilitar el cambio a otros medicamentos como atomoxetina o lisdexanfetamina.
En este sentido, argumenta que algunos pacientes con metilfenidato de liberación prolongada no tienen opción de tomar dos medicaciones en horario escolar, con lo que «su cumplimiento puede verse comprometido».
Pautas a seguir
Por todo ello, las recomendaciones de la SENEP para las familias con menores con TDAH pasan por:
- Tener claro que la terapia farmacológica es una de las principales vías de tratamiento, pero también el apoyo escolar y familiar y la terapia cognitivo-conductal.
- Mantener una rutina de estudio, que éste sea un hábito fijo y diario.
- No dejar el estudio para el final. Dedicar todos los días un rato.
- Tener la mesa de estudio despejada, sin distracciones; y colocada frente a una pared, no al lado de una ventana o una estantería, que puedan despistar al estudiante.
- Propiciar un ambiente tranquilo, sin ruidos ni distractores cuando el menor se ponga a estudiar.
- Que haya una persona supervisora detrás del menor, que le ayude a estudiar con metas cortas: por ejemplo, unos 25 minutos, y a mantener otros 5 minutos de descanso en intervalos, según las edades.
- Que el menor tenga todo lo que debe hacer y estudiar en una agenda.
- La noche anterior ayudarle a revisar que tiene la mochila completa.
- Intentar evitar aquellas situaciones que puedan descontrolar al menor.
- Tener más paciencia con los menores de la que se tiene habitualmente, evitando los gritos. Y cuando los padres se dirijan a ellos, que se aseguren de que les están escuchando, haciendo que les miren y transmitiendo mensajes claros y breves.
- Trasladar al profesor que el menor no está recibiendo su medicación habitual de metilfenidato para que lo puedan tener en cuenta en las clases y en las evaluaciones.



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