Varices pélvicas
EFE/Silver Young.

Varices pélvicas, las venas alrededor del útero que se dilatan y duelen

La sangre que circula por el útero de camino al corazón a través de las venas ováricas se puede acumular si las válvulas que la impulsan no funcionan bien. Si esto ocurre, se forman las denominadas varices pélvicas, una afección «extremadamente frecuente», que puede causar dolor, sensación de pesadez en la zona y presión. E principal factor de riesgo es haber tenido dos o más embarazos.

«Las varices pélvicas es una enfermedad a la que se ha dado muy poca importancia antiguamente» afirma a EFE Salud el jefe del Servicio de Endovascular y de Radiología Intervencionista de Hospiten en Canarias, Tobías Zander.

Son venas ováricas «dilatadas y tortuosas», que están alrededor del ovario, con una longitud de cerca de 20 centímetros, que descienden al útero, donde se acumula sangre que va hacia el corazón.

«Por algún problema de las válvulas no puede subir y se acumula dentro de estas venas produciendo una serie de síntomas», señala el experto.

Los síntomas

El síntoma más típico es el dolor pélvico crónico. También tener una sensación de pesadez o cierta presión en la pelvis, que aumenta a lo largo del día, sobre todo si la mujer ha estado tiempo de pie.

Las varices pélvicas (o síndrome pélvico) pueden causar molestias durante las relaciones sexuales y más dolor durante la menstruación, porque las hormonas también juegan su papel.

Se trata de un dolor «bastante inespecífico», por eso «se ha tardado tanto en reconocer este tipo de enfermedad, porque se decía que era algo normal», explica el experto.

Todo ello a pesar de que según evidencian estudios realizados durante los últimos años es una patología «extremadamente frecuente».

En concreto, Zander indica que entre el 10 % y 15 % de las mujeres padece varices pélvicas, de las que hasta el 40 % tiene dolor pélvico crónico.

Los factores de riesgo

Los factores de riesgo que favorecen la aparición de las varices pélvicas son varios pero el principal es haber tenido dos o más embarazos.

«Durante el embarazo el volumen de la sangre circulante aumenta. También factores como los estrógenos o la progesterona, influyen mucho en la dilatación venosa. Y cuando el útero crece, comprime las venas. Todo ello puede dañar las venas y producir las dilataciones», explica.

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EPA/JAN WOITAS

Por eso, para Zander el número de embarazos debería ser la primera pregunta que el médico hace a la mujer si se sospecha que tiene esta patología.

Existen también otros factores de riesgo individuales y alteraciones anatómicas: las arterias que cruzan sobre las venas pueden obstruir el flujo principal de éstas pero no solo las ováricas, sino otras como la renal o la vena iliaca.

¿Cómo se diagnostica?

La prueba diagnóstica que da la voz de alarma sobre la existencia de las varices pélvicas es la ecografía transvaginal.

«Cuando una paciente presenta ese tipo de síntomas, sabemos que ha tenido muchos embarazos y la ecografía trasvaginal es positiva, entonces hay que seguir al siguiente paso e investigar más», incide el experto.

Hay otros métodos como el TAC o la resonancia magnética, pero «la prueba de oro» es la venografía, en la que se desliza un pequeño catéter a través de una vena del brazo hasta las venas ováricas.

Una vez allí, explica Zander, se inyecta contraste (líquido yodado) para visualizar las venas y ver cómo fluye la sangre.

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El doctor Tobías Zander. Foto cedida

Subraya que durante años se sabia que existía la patología pero no había muchas probabilidades de tratamiento, en la actualidad es «relativamente fácil» y podría hacerse incluso de forma ambulatoria.

Con el mismo catéter que se utiliza para hacer el diagnóstico en la venografía, cabe la posibilidad de liberar un tipo de espirales, con las que se puede ocluir la vena de forma que ya no puede transportar la sangre y ésta se busca «otros caminos» para llegar al corazón.

En algunos casos estas espirales tienen unos «pelitos» que son trombogénicos, lo que significa que facilita la coagulación de la sangre consiguiendo así la oclusión de estas venas.

Si no se tratan las varices pélvicas, el experto de Hospiten advierte: «El dolor puede ser crónico y si antiguamente no se podría tratar porque no había cómo, ahora sí, y si no se hace, es un sufrimiento innecesario para la mujer».

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