Entender y atender mejor a las personas migrantes con VIH y a las que practican chemsex y tienen el virus. Es el objetivo de los primeros algoritmos elaborados para trasladar a la práctica clínica las recomendaciones concretas y aplicables para estos colectivos, según los recursos en cada caso.
GeSIDA (grupo de Estudio del SIDA de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas) y la Asociación Portuguesa para el Estudio Clínico del SIDA (APECS) han impulsado el proyecto tras identificar determinados aspectos en la atención a los migrantes y personas que practican «chemsex» que necesitan mejorar por parte del personal médico.
La presidenta de GeSIDA, María Velasco, explica a EFE Salud, que la herramienta que han creado está destinada a que los clínicos «puedan hacer una entrevista mejor» a estos pacientes, les ayude a identificar los problemas y dificultades que tienen ambos colectivos y conocer los recursos disponibles.
«No solamente son guías que aterrizan lo que es la práctica clínica, es decir, cómo preguntar o qué preguntar, sino que hacen que dispongamos de unos recursos de una forma sencilla al descargar un QR, que hace más fácil la atención», afirma Velasco.
El proyecto, en colaboración con Gilead, reúne la visión de profesionales de infectología, psiquiatría, enfermería y psicología entre otras especialidades.
Las personas migrantes con VIH
En el caso de la población migrante, el algoritmo aborda puntos estratégicos como el acceso al sistema, la evaluación inicial y la retención en cuidados. La prioridad es eliminar barreras, apostar por la flexibilidad organizativa y la adaptación a la heterogeneidad y vulnerabilidad de estas personas.

Conocer la historia clínica integral, el inicio rápido del tratamiento antirretroviral, el control virológico precoz y la prevención de coinfecciones, son algunos de los aspectos.
Además, el abordaje contempla una evaluación proactiva y continuada de la salud mental, tras la ruta migratoria y abordar el estigma, a través de la conexión con recursos comunitarios, sociales y legales.
Todo ello con una comunicación efectiva y apoyada en mediadores e intérpretes, con materiales adaptados a un entorno seguro que favorezca la confianza del paciente para asegurar su continuidad en la asistencia.
Las personas que practican «chemsex»
En cuanto a las recomendaciones del algoritmo para las personas con el virus que practican «chemsex» atienden a cuatro ejes complementarios.
El primero de ellos es una identificación proactiva y sensible del chemsex, con preguntas de cribado y un lenguaje cercano que facilite la detección precoz.
Otro de los ejes es el manejo clínico adecuado del VIH y de las infecciones de transmisión sexual (ITS) para reforzar la adherencia al tratamiento, mantener el control de la carga viral y prevenir la aparición de resistencias.
Tiene en cuenta las posibles interacciones con la sustancias usadas en esta práctica y las dificultades asociadas.

El tercero de los ejes es el abordaje integral de las comorbilidades y los aspectos psicosociales, que tenga en cuenta la salud mental y sexual, con el objetivo de poder ofrecer una atención más personalizada y completa.
Un acompañamiento continuado, centrado en la persona, libre de juicio y basado en la entrevista motivacional, es el cuarto eje. La idea es facilitar la vinculación sostenida a los recursos sanitarios, comunitarios y psicosociales disponibles.
La labor de los expertos se ha materializado en dos trípticos que servirán como base para la difusión inicial de las recomendaciones a través de distintos canales científicos y profesionales sobre cómo atender mejor a los migrantes y practicantes del chemsex con VIH.
Útil en la consulta diaria
La presidenta de GeSIDA, quien es infectóloga del Hospital Universitario Fundación Alcorcón (Madrid), asegura que este proyecto no es para que «se quede colgado en la web, sino para que sea útil en la consulta del día a día».
Desde Gilead, la directora médica de VIH, Cristina de Álvaro, incide en que se trata de un «proyecto de colaboración ante una necesidad».
Sostiene que había un «vacío» recomendaciones clínicas para atender a estas dos poblaciones de pacientes «que hoy suponen un reto no solo para los clínicos, sino en todo el abordaje multidisciplinar».
El objetivo es intentar invitar a la comunidad sanitaria, a que lo use y promueva su utilización en sus centros, insiste De Álvaro, para que sea una realidad en la práctica clínica diaria con las personas migrantes con VIH y aquellas que practican el «chemsex» y tienen el virus.
«Estos colectivos no solo tienen el problema del VIH, sino que el virus va acompañado, muchas veces, de comorbilidades a nivel neuropsiquiátrico o psicológico, de estrés social, problemas de estigma, problemas sociales. Se trata de acompañarles y poderles dar un abordaje holístico y multidisciplinar, que acompañe a su enfermedad», concluye De Álvaro.



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