Existen muchos métodos para perder peso y suplementos que pueden ayudar, como las vitaminas, pero conviene saber una máxima: «No existen vitaminas milagro». La médica nutricionista María José Crispín explica que estos compuestos orgánicos, esenciales para el correcto funcionamiento del organismo, no propician la pérdida de peso por sí solos. Los especialistas recomiendan, por ello, obtener vitaminas a través de la alimentación.
Sin embargo, indica esta especialista de Clínica Menorca por medio de un comunicado, en casos de dietas restrictivas y bajo supervisión profesional, recurrir a suplementos vitamínicos durante periodos limitados, normalmente no superiores a 3 o 4 meses, puede ayudar.
“No existen vitaminas milagro para adelgazar, pero determinados micronutrientes pueden facilitar el metabolismo y apoyar los procesos de pérdida de peso cuando forman parte de una alimentación equilibrada y un estilo de vida saludable”.
Entre las vitaminas más destacadas que pueden actuar como aliadas a la hora de perder peso se encuentran las vitaminas del grupo B, la vitamina C, la vitamina D y la vitamina E.
Vitaminas del grupo B y cómo ayudan a perder peso
Las vitaminas del grupo B tienen un papel clave a nivel energético, señala en la nota. Se encargan de transformar los alimentos en energía, de manera que proteínas, grasas e hidratos se utilizan de forma eficaz y no se almacenan en forma de grasa corporal.
La vitamina B12 (cobalamina) es muy importante en este proceso y se encuentra únicamente en alimentos de origen animal, por lo que personas veganas deben suplementarse con ella «de forma obligatoria».

La vitamina B se puede obtener de alimentos como los cereales integrales, las legumbres, las carnes y el huevo.
Vitamina C
La vitamina C contribuye de manera indirecta a la pérdida de peso al participar en la síntesis de carnitina, una molécula que transporta ácidos grasos para convertirlos en energía. Durante la actividad física se asocia a una mayor eficiencia de quema de grasas.
Podemos encontrar la vitamina C en frutas y verduras crudas, como en los cítricos, los kiwis, el tomate, los pimientos y la lechuga.
Vitamina D
El déficit de la vitamina D está estrechamente relacionada con la obesidad, debido a su vínculo con la insulina, que puede influir en la regulación del peso.
Esta vitamina se puede recibir a través de la exposición solar diaria moderada, pescados azules, yema de huevo y grasa láctea.
Vitamina E
La vitamina E tiene un poder antioxidante y antiinflamatorio que ayuda a reducir la inflamación crónica de bajo grado que suelen sufrir las personas con obesidad y ayuda al metabolismo.
La vitamina E se encuentra en el aceite de oliva, el aguacate, las semillas, los frutos secos y la yema de huevo.

Precauciones y contraindicaciones
Dependiendo del tipo de vitamina pueden ser más seguras o contraindicadas. Las vitaminas hidrosolubles (que se disuelven en agua), como la B y la C, se eliminan por la orina y no hay apenas riesgo tóxico.
Sin embargo, las vitaminas liposolubles (que se disuelven en grasa), como la D y la E, en cambio, pueden acumularse en el organismo y generar efectos no deseados si se consumen en exceso:
- Un exceso de vitamina D aumenta la probabilidad de padecer cálculos renales, hipercalcemia (concentración alta de calcio en la sangre), y síntomas como cansancio, debilidad muscular, náuseas, vómitos y fatiga.
- Un exceso de vitamina E puede causar fatiga intensa, náuseas, vómitos y sangrados.
Desde la clínica Menorca señalan que las vitaminas pueden ayudar a la hora de perder peso a nivel complementario, pero recuerdan que no deben sustituirse por una alimentación equilibrada, ni ejercicio físico, ni por un tratamiento personalizado.



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