La primera pirámide infantil y juvenil de la dieta mediterránea, que tiene como objetivo combatir la obesidad es estos segmentos de la población, incluye las frutas, verduras, cereales integrales como alimentación base y también contempla más raciones diarias de lácteos, como el yogur, en concreto entre tres y cuatro.
Precisamente el menor seguimiento de la dieta mediterránea en España ha sido uno de los ejes principales de la jornada «Hacia un nuevo modelo de hábitos alimentarios en la infancia: el entorno escolar», organizada por EFE Salud, en colaboración con la Asociación Española de Fabricantes de Yogur y Postres Lácteos Frescos (AEFY).
En el evento han participado la investigadora del grupo de investigación de riesgo cardiovascular, nutrición y envejecimiento del IDIBAPS, del Hospital Clínic de Barcelona, Rosa Casas; el secretario de la Plataforma One Health, Hermann Schwarz y la psicóloga y directora de Kitchen Academy, Rosi Nieves.
Colegios, «promotores de salud»
Además, la directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, Elena Andradas, ha tomado la palabra al inicio de la jornada, que ha inaugurado el presidente de AEFY, Jorge Eugui.

Andradas ha defendido que la promoción de estilos de vida saludables empiece desde la infancia, y en este marco el entorno escolar se consolida, ha dicho, «como un aliado absolutamente indispensable», con los colegios como «verdaderos centros promotores de la salud».
«En la infancia se construyen los cimientos de la vida, lo que nuestros niños aprenden hoy, define lo que los adultos serán en el mañana», ha resaltado la directora de Salud Pública madrileña.
Ultraprocesados en el país de la dieta mediterránea
Durante la mesa de debate, Casas, Schwarz y Nieves han abordado la problemática de la obesidad y el sobrepeso infantil, que en España se sitúa en el 16 % y el 20 %, y que afecta sobre todo a las familias más vulnerables.
«Vivimos una paradoja, estamos en el país de la dieta mediterránea, con productos frescos, y cuando los niños vienen a la escuela no conocen frutas y verduras, saben mas sobre alimentos ultraprocesados (…) y es una incongruencia», ha señalado la psicóloga.

Nieves ha considerado que el reto es «acercar» la cocina a los entornos escolares, donde experimenten, porque, a su juicio, es la mejor manera de mejorar la educación nutricional y «democratizar» el conocimiento.
Por su parte, la investigadora del IDIBAPS y coordinadora científica de la Fundación Mediterránea, ha destacado que tratan de preservar «el patrimonio» de la dieta mediterránea porque «la estamos perdiendo».
La base de la pirámide
La Fundación ha sido la primera que ha realizado una pirámide nutricional destinada a edades desde los tres hasta los 18 años, con alimentos que hay que consumir siempre, como las frutas, las verduras y los cereales integrales.
Con legumbres, entre otros, y donde los lácteos, como el yogur, ocupan un espacio importante, de hecho, la pirámide de la dieta mediterránea aconseja un consumo de entre tres y cuatro raciones diarias de lácteos porque son «importantísimos» para el desarrollo de una buena salud cognitiva y ósea.

El yogur, además, al ser un alimento fermentado ayuda a la microbiota y, por tanto, reduce el riesgo de inflamación relacionado con las enfermedades crónicas como la diabetes y la hipertensión.
Esta pirámide incorpora por primera vez conceptos que los expertos consideran esenciales como la sostenibilidad alimentaria, con la promoción de productos de proximidad y de temporada, remarca el papel crucial que juega el ejercicio físico, el descanso adecuado y la salud emocional en el bienestar de la infancia y la adolescencia.
Volver a la dieta de los abuelos
El secretario de la Plataforma One Health ha abogado por una colaboración multidisciplinar para seguir la dieta mediterránea y ha resaltado que hay que volver a la alimentación «de nuestros abuelos», mejorada, con productos de proximidad y sostenibles.

«Es una pena que con un patrón dietético que funciona, que a nuestros abuelos les ha ido bien, lo estemos perdiendo», ha señalado en el mismo sentido la investigadora del IDIBAPS sobre la dieta mediterránea.
Schwarz ha apostado por que el colegio sea un herramienta real de salud pública, porque su papel «es determinante» ya que es donde se pueden enseñar a los niños hábitos saludables.
La industria
El presidente de AEFY, por su parte, ha destacado que la escuela desempeña un papel «esencial», al ser un entorno en el que se adquieren rutinas, se desarrollan comportamientos y se construyen hábitos y estructuras «que pueden acompañarnos durante toda la vida».
Eugui ha hecho hincapié también en la responsabilidad que tiene el sector del yogur y de los postres lácteos para la economía española.

«La actividad de nuestra industria tiene un impacto directo en el empleo, de calidad -el empleo industrial genera entre 2 y 4 empleos adicionales-, en el tejido rural e industrial y en el desarrollo de nuestro territorio, especialmente en el entorno rural», ha indicado.
Por eso, sigue «avanzando en inversión, innovación, sostenibilidad y generación de valor, contribuyendo al desarrollo económico y social de nuestro país».



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