Más de 650.000 personas han pedido al Gobierno que ponga en marcha medidas urgentes para frenar el deterioro de la ciencia y un Plan Nacional de Investigación en Cáncer que eleve la supervivencia del 53 % actual al 70 % en 2030

650.000 firmas piden un Plan Nacional de Investigación en Cáncer
El presidente de la Asociación Española contra el Cancer (AECC), Ramón Reyes (d), y el presidente de la Asociación Española de Investigadores Científicos (ASEICA), Xose Bustelo, posan para la prensa este martes ante el Ministerio de Ciencia en Madrid. Reyes y Bustelo han entregado hoy en este ministerio 660.000 firmas para reclamar un Plan Nacional de Investigación Contra el Cancer y medidas para mejorar la ciencia en España. EFE/David Fernández

Los presidentes de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) y de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA), Ramón Reyes y Xosé Bustelo, respectivamente, han llevado al secretario general de Coordinación de Política Científica del Ministerio de Ciencia e Innovación, Rafael Rodrigo, las firmas obtenidas en dos campañas promovidas a través de change.org.

Tanto la petición de ASEICA, apoyada por la alianza de Centros de Excelencia (SOMMa) y que ha obtenido 329.000 firmas, como la de la AECC, que ha reunido 331.000, advierten de la “alarmante” situación de la ciencia que en los últimos meses se ha agravado por la crisis del coronavirus.

En declaraciones a los periodistas, antes de entregar las firmas, Bustelo ha explicado que la ciencia tiene “problemas estructurales graves” pero “no solo porque su financiación sea escasa y esté muy por debajo de la de nuestros colegas, sino porque carece de un plan a largo plazo que aporte estabilidad al sistema, a los proyectos o al personal investigador. Esta campaña es un grito de alerta”.

España, ha recordado Bustelo, solo destina el 1,2 % del Producto Interior Bruto (PIB) a la ciencia, frente al 2 % de media europea, una inversión que sigue en niveles de hace 15 años y eso es “muy grave” porque “la ciencia no es un lujo, sino la única manera que un país tiene de innovar y de mejorar su economía”.

Sin embargo, la pandemia ha dado a España “una oportunidad histórica muy importante”, la oportunidad de que utilizar el plan de reconstrucción europeo para invertir en I+D y en la industria del conocimiento y cambiar “la manera de hacer, de trabajar y de innovar en España y que pueda estar en mejores condiciones para afrontar otra crisis como ésta, si la hubiera”, ha señalado.

Entre las principales medidas de urgencia para salvar la ciencia, Bustelo ha dicho que es esencial duplicar la inversión, desde los 360 millones anuales hasta los 700 millones, “que es básicamente el presupuesto del Real Madrid para este año”, atajar los problemas de burocracia que restan mucho tiempo a los científicos, y apostar por la formación y la captación de talento para revertir un sistema de que está “muy envejecido” con jefes de grupo de 55 años.

También ha abogado por reformar la Agencia Estatal de Investigación, para dotarla de más presupuesto y más autonomía: “La ciencia no puede estar pendiente de que se aprueben o retrasen los Presupuestos Generales del Estado. La ciencia tiene que ser estable, con una línea estratégica a largo plazo y una financiación propia y a largo plazo, para unos 5, 6 o 7 años que permita planificar a medio y largo plazo”.

Estrategia de Ciencia aprobada por el Gobierno

Poco después de la presentación de estas firmas, ayer, el Consejo de Ministros aprobó la Estrategia Española de Ciencia, Tecnología e Innovación, que fija como objetivo principal el de duplicar, en los próximos siete años, los recursos públicos y privados que se destinan a esas áreas hasta alcanzar -en 2027- el 2,12 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).

La Estrategia, que se desarrollará entre 2021 y 2027, se remitirá al Congreso de los Diputados para su tramitación parlamentaria, explicó el ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, en la rueda de prensa posterior a la reunión del Gabinete

Plan a 10 años contra el cáncer

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El presidente de la Asociación Española contra el Cancer (AECC), Ramón Reyes (d), y el presidente de la Asociación Española de Investigadores Científicos (ASEICA), Xose Bustelo, hacen unas declaraciones a los medios este martes ante el Ministerio de Ciencia en Madrid. Reyes y Bustelo han entregado hoy en este ministerio 660.000 firmas para reclamar un Plan Nacional de Investigación Contra el Cancer y medidas para mejorar la ciencia en España. EFE/David Fernández

En la entrega de las 650.000 firmas, Ramón Reyes, presidente de la AECC, ha subrayado que en la investigación en cáncer es “absolutamente necesario” retener el talento y apostar por la innovación y para eso, ha insistido, es “básico” contar con un plan para diez años que dé estabilidad a los investigadores y a sus proyectos y que deje a los científicos “al margen de los vaivenes políticos” porque el cáncer “no entiende de política ni de fronteras”.

El responsable de la AECC ha recordado que España dedica por año y habitante “entre la mitad y un cuarto de lo que se invierte en Europa y en Estados Unidos, respectivamente”.

En la última década, España ha invertido unos 1.500 millones de euros en investigación contra el cáncer, una cifra que “habría que duplicar” para estar a la altura del plan europeo contra el cáncer que prevé alcanzar la supervivencia hasta el 70 % de los casos en 2030.

Pero además, a esta situación, hay que sumarle la crisis por la COVID-19, que ha obligado a cerrar los centros de investigación y ha impedido la investigación clínica en los hospitales, lo que ha provocado un retraso importante en todos los proyectos científicos que, en muchos casos, han tenido que retomar y repetir los experimentos previstos.

“Desde la AECC hemos prolongado las ayudas a nuestros investigadores y las hemos prorrogado por unos meses más para relanzar sus estudios, pero hay una situación de emergencia en la investigación que el Gobierno debe solucionar”, ha advertido Reyes.

Uno de cada dos hombres tendrá cáncer a lo largo de su vida y al menos dos de cada tres mujeres. “Salvar esas vidas exige hacer esfuerzos por la investigación”, ha concluido.