Reducir o eliminar el azúcar de la dieta no sólo impacta en el peso o en la salud metabólica, sino que también puede transformar visiblemente la piel. La buena noticia es que los beneficios de dejar el azúcar empiezan a notarse en pocas semanas: menos hinchazón e inflamación en los primeros días, mayor luz y mejor tono hacia el primer mes y, a medio plazo, una piel más firme, elástica y con un envejecimiento más lento.
Según explica la doctora Celia Fernández Palacios, médico estético de la Clínica Dermatológica Internacional, perteneciente al Grupo Quirónsalud, el exceso de azúcar acelera el envejecimiento cutáneo a través de un proceso llamado glicación, favorece la inflamación y estimula la producción de sebo, lo que se traduce en más arrugas, flacidez, acné, rojeces y en pérdida de luminosidad.

En concreto, detalla que el consumo de azúcar en exceso produce un impacto directo en la piel de la siguiente manera:
- Un envejecimiento prematuro: esto se debe a que el azúcar se une al colágeno y a la elastina en un proceso llamado ‘glicación’, que hace que el colágeno se vuelva más rígido, la piel pierda elasticidad, que aparezcan arrugas y flacidez y que la piel se vea más apagada.
- Más acné e inflamación: el azúcar eleva rápidamente la insulina y esto hace que aumente la producción de sebo, se activan procesos inflamatorios y empeora el acné.
- Pérdida de luminosidad: el exceso de azúcar favorece la inflamación, dañando las células, haciendo que la piel se vea más opaca y pierda su capacidad para auto regenerarse.
- Puede empeorar manchas y rosácea: al aumentar la inflamación y afectar a la microcirculación pueden intensificarse rojeces y favorecer alteraciones en la pigmentación.
¿Qué mejoras sufre nuestra piel si dejamos de comer azúcar?
Con ello, la doctora Celia Fernández Palacios destaca que la mejora es progresiva, no desde el primer día porque el colágeno no se regenera en 24 horas y la inflamación no se elimina de forma inmediata; sin embargo, los beneficios pueden apreciarse muy pronto.
No obstante, recuerda que, en ocasiones, se tiene un empeoramiento inicial porque la retención de líquidos cambia, disminuye la inflamación facial y además el estrés o la ansiedad por el cambio hace que «se duerma peor y que aumente el cortisol”, detalla.
Así, ya en la primera semana hay cambios rápidos, ya que, al bajar los picos de insulina, disminuye la retención de líquidos y la inflamación aguda, tal y como indica esta dermatóloga.

Pero es que entre la segunda y la cuarta semana sostiene que ya mejora el tono y la luminosidad de la piel. Dice también que a los 14 días se nota la reducción de la inflamación, hay una menor hinchazón, pero también una piel con un aspecto más fresco y descansado. “Esto se debe a que bajan los niveles de insulina y como consecuencia la inflamación”, agrega.
A los 30 días asegura la doctora Fernández Palacios se observan cambios significativos en la disminución del acné y en una mayor luminosidad general: “La epidermis se renueva aproximadamente en 30 días. Con la disminución del consumo de azúcar, las nuevas células que llegan a la superficie lo hacen en un entorno más estable y menos inflamatorio”.
Pero es que, a su vez, resalta que entre la sexta y la octava semana disminuyen las rojeces y el acné; entre el tercer y el sexto mes se nota la piel más firme, mejora la elasticidad, las líneas finas están más suavizadas, y hay un menor empeoramiento de las manchas”, asevera la especialista de Clínica Dermatológica Internacional, en Madrid.
Y no queda ahí la cosa porque, según prosigue, los beneficios de la ingesta de azúcar sobre nuestra piel se siguen observando años después, y ya en el primer año se produce un envejecimiento más lento, mejora el estado de la piel y se tiene un aspecto más saludable.
Cómo la ausencia de azúcar mejora tu piel
En concreto, esta dermatóloga de Clínica Dermatológica Internacional sostiene que cuando se reduce o elimina el azúcar, la piel puede mejorar bastante, especialmente si antes el consumo era alto, concretamente en los siguientes aspectos:
- Mejora la luminosidad: al disminuir los niveles de glucosa e insulina disminuye la inflamación, mejora la microcirculación, y la piel se ve menos apagada; esto se puede ver en 2-4 semanas.
- Mejoría del acné ya que, al disminuir los niveles de insulina, descienden también los niveles de sebo.
- Mejoría de la firmeza a largo plazo: al reducir la glicación se frena el deterioro del colágeno y se preserva mejor la elasticidad.
- Menos rojeces e inflamación.
- Mejoría de la cicatrización, ya que el exceso de azúcar puede dificultar la reparación celular; de esta forma, las heridas y marcas postacné pueden mejorar más rápido, y se optimiza la regeneración cutánea.



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