Autoestima sexual.

¿Cómo anda tu autoestima sexual?

«Quiero invitarte a que mires tu cuerpo desde otro lugar, a resignificar tu autoestima sexual, la forma en que te sientes deseable y deseante, sobre todo después de unos días de vacaciones en los que has disfrutado del descanso o del placer de la comida, cuando las inseguridades se vienen arriba por unos kilitos de más», dice Lisbeth Calzadilla Meré.

Cambias la forma de vestir, evitas mirarte en el espejo o ya no disfrutas igual del sexo, ¿verdad?, identifica el desánimo la sexóloga, sex coach y periodista… Pues no eres la única; de hecho, muchas personas ven afectada su forma de vivir la sexualidad cuando no se sienten cómodas con su propio cuerpo.

La autoestima sexual sale a relucir cuando nos encontramos en un contexto íntimo y erótico. Es la seguridad, o la inseguridad, que aparece durante las relaciones de pareja, al dejarnos acariciar o tocar, cuando nos permitimos desear y ser deseadas.

Sí, la autoestima está influenciada por cómo percibimos nuestros cambios físicos: estrías, celulitis, flacidez, aumento de peso… Todos esos detalles, que a veces magnificamos, pueden hacernos sentir menos atractivas y menos dispuestas al placer.

Y el problema no son los cambios físicos de nuestro cuerpo en sí mismos, sino la mirada crítica con la que nos despellejamos.

¿Qué pasa entonces? Empezamos a escondernos, a evitar ciertas posturas, a pedir que se apague la luz… Y esto, poco a poco, va afectando nuestro deseo… No por desgana, sino porque no nos sentimos bien con nosotras mismas.

Y aquí quiero hacer un apunte trascendental: nuestro cuerpo no necesita perfección, necesita aceptación, cariño y un espacio para sentirse seguro.

Autoestima sexual.

Lisbeth, ¿cómo puedo trabajar mi autoestima sexual si no me siento bien con mi cuerpo?, pregunta Leónida.

Lo primero es dejar de pelear con tu cuerpo y empezar a escucharlo. No se trata de gustarte siempre, se trata de tratarte con compasión.

Puedes empezar por pequeñas acciones como mirarte al espejo sin juicio y poniendo el foco en aquello que más te gusta de ti; háblate con cariño, disfruta el cuerpo que tienes y reconcíliate contigo misma. Abraza lo que eres y lo que tienes hoy porque es capaz de proveerte mucho placer y disfrute.

Tu cuerpo no necesita cambiar para merecer placer, porque es valioso tal y como es. El disfrute pleno empieza cuando dejas de exigirte perfección y te das permiso de sentir; así que no pongas tu sexualidad en pausa por unos kilos de más señalados en la balanza social.

Disfrútate, puesto que la sexualidad no se vive desde el cuerpo ideal que nos vendieron, se vive desde el cuerpo real que habitamos cada día. Reconecta con el placer sin culpa y sin presión.

Con todo, recuerda: el sexo siempre debe ser libre, sano y seguro tanto para las mujeres como para los hombres.

La sexóloga, sex coach y periodista, Lisbeth Calzadilla Meré, forma parte del equipo Sexperimentando que dirige la psicosexóloga Nayara Malnero, terapeuta experta en relaciones de pareja.

Artículos relacionados