Autor: Gregorio Del Rosario

Cuando uno de tus hijos te hace una pregunta "imposible de responder" no nos cabe otro remedio, ante nuestro desconcierto, que improvisar una contestación basada en la inteligencia o en la habilidad natural que tenemos para despejar balones que van directos a la escuadra, pero casi siempre cometemos el mismo error sin darnos cuenta: nuestros hijos no se conforman con la palomita in extremis; van a por la pelota, sacan el córner y chutan sin compasión desde el área chica para colártela por debajo de las piernas...
Según el Antiguo Testamento, Dios entregó a Moisés los "Diez Mandamientos" grabados en dos tablas de piedra para ayudar a su pueblo a cumplir las leyes divinas. Salvando todo tipo de distancias, y sin pretensión alguna, el doctor Julio Ancochea nos ofrece un decálogo de titulares, subidos a la nube informativa de efesalud, que evitarían la totalidad de los efectos envenenadores del humo del tabaco...
A veces queremos que nuestros hijos recojan su dormitorio, o leonera, que dejen de jugar con los vídeojuegos o que se relacionen con otros chicos y chicas de su edad, pero ellos normalmente tienen otro punto de vista y pretenden hacer lo que les da la real gana, comportamiento desafiante íntimamente ligado con las diferentes etapas del crecimiento y con su proceso de integración en el mundo que les rodea, donde la competencia por sobresalir les lleva irremediablemente a colmar la paciencia ilimitada de los padres...
Los niños no son inocentes del todo y en ocasiones utilizan los juegos o los juguetes para identificarse con determinados roles, como el que irradia el supervillano y comodín Joker, enemigo fanático, bromista y guasón de Batman, y así conseguir superar, o al menos suavizar, un desencuentro con un hermano, un rifirrafe con algún amigo, una pelea de molinillos con un compañero de colegio o, incluso, la separación o el divorcio de sus padres...