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EFE/ Michael Crabtree

Esto es lo que ocurre en tu cuerpo cuando dejas de fumar: los cambios empiezan en solo unos minutos

Apagar el último cigarrillo pone en marcha un proceso de recuperación que comienza casi de inmediato. Aunque algunos daños causados por el tabaco pueden ser irreversibles, abandonar el hábito mejora la función del corazón y los pulmones, reduce el riesgo de cáncer y beneficia a prácticamente todo el organismo. Estos son algunos de los cambios cuando dejas de fumar.

No obstante, el doctor Pablo Rubinstein, jefe del Servicio de Neumología en el Hospital Universitario El Pilar (Barcelona), perteneciente al Grupo Quirónsalud, advierte de que no se puede recuperar completamente todo el daño causado por el tabaco, y que todo depende del tiempo de exposición y del tipo de daño.

“Hay efectos que se recuperan mucho, como la oxigenación, la inflamación bronquial, la tos, el gusto, el olfato, la tolerancia al ejercicio y una buena parte del riesgo cardiovascular; pero hay lesiones que pueden no ser completamente reversibles, como en el caso del enfisema pulmonar, parte del daño vascular o ciertas mutaciones acumuladas en las células”.

Aun así, tal y como insiste, dejar de fumar siempre merece la pena ya que, incluso cuando no se puede borrar todo el daño, sí se puede frenar la progresión y reducir mucho el riesgo futuro. “Incluso pacientes que ya tienen enfisema, EPOC y cáncer de pulmón, se benefician de dejar de fumar. Nunca es tarde”, afirma.

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Doctor Pablo Rubinstein, jefe del Servicio de Neumología en el Hospital Universitario El Pilar (Barcelona). Foto cedida por Quirónsalud

Los beneficios son inmediatos

Y es que los beneficios de dejar de fumar y los cambios que ‘sufre’ nuestro organismo en consecuencia empiezan a ocurrir en el cuerpo inmediatamente después de dejar de fumar, tal y como detalla este neumólogo.

“Los cambios empiezan sorprendentemente pronto. A los pocos minutos de apagar el último cigarrillo, el organismo ya deja de recibir monóxido de carbono, nicotina, partículas irritantes y sustancias oxidantes. El pulso y la presión arterial empiezan a normalizarse, mejora poco a poco la oxigenación de la sangre y disminuye la sobrecarga inmediata sobre el corazón y los vasos sanguíneos», detalla.

«Dicho de forma sencilla: el cuerpo empieza a ‘desintoxicarse’ desde el primer momento. No significa que todo el daño desaparezca en horas, pero sí que se corta la agresión continua”, añade.

En concreto, el doctor Rubinstein explica que dejar de fumar produce beneficios casi inmediatos para el sistema cardiovascular, ya que el tabaco aumenta la frecuencia cardiaca y la presión arterial, favorece la inflamación, daña los vasos sanguíneos y aumenta el riesgo de trombos.

Al abandonar el hábito, estos efectos empiezan a revertirse, mejora la oxigenación de la sangre y disminuye el riesgo de infarto y de otras enfermedades cardiovasculares, incluso en personas que ya las han padecido”, apostilla.

A su vez, sostiene este experto del Hospital Universitario El Pilar, los pulmones también comienzan a recuperarse al dejar de fumar, dado que disminuye la inflamación de los bronquios, se reduce la producción de moco y mejoran la tos, la falta de aire y la capacidad de limpieza de las vías respiratorias.

“Aunque el daño irreversible de enfermedades como el enfisema o la EPOC no desaparece, abandonar el tabaco frena su progresión, reduce las exacerbaciones, y mejora la calidad de vida”, agrega el doctor Rubinstein.

Además, valora el hecho de que dejar de fumar disminuye el riesgo de sufrir infecciones respiratorias, como bronquitis o neumonía, así como otras complicaciones pulmonares.

“En personas jóvenes o que todavía no presentan un daño importante en los pulmones, la recuperación de la función respiratoria puede ser especialmente significativa”, asegura.

Pero también señala que el abandono del tabaco reduce progresivamente el riesgo de desarrollar numerosos tipos de cáncer.

“Aunque el beneficio no es inmediato, ya que el cáncer se desarrolla durante años, el riesgo de tumores como el de pulmón, boca, laringe, esófago, vejiga, riñón o páncreas disminuye con el paso del tiempo. Cuanto antes se deje de fumar, mayor será la protección acumulada”, indica el doctor.

Así, hace hincapié en que los beneficios alcanzan a prácticamente todo el organismo, ya que también mejoran la salud de la piel, los dientes y las encías, el sistema inmunitario, la fertilidad, la salud sexual y la cicatrización, además de reducir problemas como el reflujo, la apnea del sueño, las cataratas o la pérdida de masa ósea.

“En definitiva, dejar de fumar no sólo protege los pulmones, sino que mejora la salud y el funcionamiento de todo el cuerpo”, asevera.

El mono de dejar de fumar se pasa

Reconoce, el jefe del Servicio de Neumología en el Hospital Universitario El Pilar, que los síntomas más frecuentes son la ansiedad, la irritabilidad, el nerviosismo, la tristeza o el bajo ánimo, así como la dificultad para concentrarse, el insomnio, el dolor de cabeza, el estreñimiento, el aumento del apetito y unas ganas intensas de fumar.

“El aumento de apetito es muy típico porque la nicotina tiene un efecto sobre el metabolismo y sobre los circuitos de recompensa del cerebro. Muchas personas sustituyen el cigarrillo por comida. Por eso conviene anticiparlo: beber agua, moverse más, tener snacks saludables, y no dramatizar si se ganan unos kilos al principio. El beneficio de dejar de fumar supera ampliamente ese posible aumento de peso”, indica este experto.

No obstante, aclara que lo que dura el ‘mono’ de dejar de fumar varía según la persona y depende de la edad de inicio del tabaco, los años fumando, y la dosis diaria.

“Lo habitual es que sean más intensos durante los primeros 3 a 7 días. Después van disminuyendo. En muchas personas mejoran claramente a partir de la segunda semana y suelen durar unas 3 o 4 semanas”, agrega.

Eso sí, advierte el doctor Rubinstein de que las ganas de fumar pueden reaparecer más adelante en situaciones concretas: después de comer, con alcohol, estrés, café o reuniones sociales. Pero esas ganas suelen durar pocos minutos.

“Si uno aprende a atravesar ese pico sin fumar, cada vez pierde más fuerza. Sin embargo, muchos pacientes que dejaron de fumar hace muchos años nos dicen que aún piensan ocasionalmente en el tabaco. Volvemos a lo que habíamos dicho antes, lo más importante es no empezar a fumar”, insiste.

También hay síndrome de abstinencia si vapeas

Además, este fenómeno puede darse igualmente si se usa un ‘váper’ o cigarrillo electrónico, siempre que éste contenga nicotina, tal y como explica este neumólogo del Hospital Universitario El Pilar: “Puede aparecer síndrome de abstinencia parecido al del tabaco, porque la dependencia principal es a la nicotina. Puede haber ansiedad, irritabilidad, insomnio, dificultad de concentración y deseo intenso de vapear”.

En última instancia, este experto considera que, probablemente el beneficio más infravalorado de dejar de fumar sea la sensación de libertad.

“Muchos fumadores creen que fuman porque quieren, pero en realidad organizan parte de su vida alrededor de la nicotina: cuándo salir, dónde estar, si hay tabaco, si podrán fumar después de comer o antes de una reunión”, concluye.

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