Son las diez de la mañana y la farmacia de Elena Manso está a pleno rendimiento. Es un establecimiento de barrio y aunque parece pequeño, guarda una sorpresa en el sótano: su laboratorio de formulación magistral, en el que ya su madre elaboraba fármacos individualizados. Ella ha seguido con esa tradición.
EFE Salud pasa una mañana en esta farmacia, situada cerca del metro Barrio de la Concepción, de Madrid, para contar cómo es el día a día de Elena y su equipo tras un mostrador, así como su papel estratégico con los pacientes, que no solo se limita a dispensar los fármacos prescritos por el médico. También nos permitirá conocer más de cerca la formulación magistral.
La cercanía con el paciente
Ya desde primera hora el timbre de la puerta no deja sonar. La farmacia es un goteo incesante de personas que entran para comprar su medicación y departir con las farmacéuticas.
«La farmacia aporta mucho a la sanidad comunitaria, muchísimo; es importantísima porque aporta un valor fundamental. Hay un punto de confianza que el paciente necesita. La salud es algo integral, no solo tomarse el medicamento que ha mandado el medico», asegura Laura, farmacéutica adjunta que lleva casi 20 años trabajando allí.

Se trata, continúa, de acompañar al paciente, que pregunta y cuenta cosas que le preocupan. Además, hay pequeños síntomas que no necesariamente necesitan atención del medico y el farmacéutico puede ayudar en el autocuidado, sostiene Laura.
«Somos una farmacia pequeña, de barrio. Nuestra misión fundamental es el contacto con el paciente, preguntan cosas que, a lo mejor, no les ha dado tiempo a preguntar al médico», asegura.
El público mayoritario es gente mayor, que acude a por su medicación y a que le den consejo farmacéutico, explica otra de las farmacéuticas adjuntas, que se llama Elena, igual que la propietaria.
Y luego hay otros clientes más jóvenes, que trabajan en las oficinas cercanas, y aprovechan la hora de descanso a comprar lo que necesitan, añade Elena.
Los fármacos y las estaciones
Depende de la época del año hay fármacos y productos que se demandan más que otros.
En invierno, con la cantidad de virus cirulando, se venden sobre todo antigripales y descongestionantes para la nariz; y de parafarmacia, bálsamos de labios y cremas de manos, sobre todo para piel seca y de bebés para piel atópica.

La cosa cambia en primavera, cuando circulan menos virus pero afloran las alergias, de forma que los antihistamínicos y los colirios para la irritación ocular ganan terreno. En verano, los protectores solares y las soluciones para aliviar las picaduras de insectos son los productos estrella, explica Elena.
Los fármacos financiados por la sanidad pública más dispensados suelen ser en esta farmacia paracetamol, ibuprofeno y aquellos dirigidos a los pacientes crónicos de diabetes, hipertensión y con colesterol alto.
Formulación magistral, fármacos a medida
En la rebotica, y tras bajar una angosta escalera, Elena Manso, la propietaria, nos enseña la joya de la corona de la farmacia, el laboratorio donde lleva a cabo la formulación magistral.

«Esta farmacia era de mi madre, yo pululaba por aquí echando una mano incluso antes de estudiar farmacia. Acabé la carrera en 1998 y enseguida empecé con el laboratorio», afirma Manso, quien especifica que para poder formular, el establecimiento tiene que cumplir una serie de requisitos.
La formulación magistral, expone, es individualizar un medicamento que no se comercializa y hay que elaborarlo.
Manso se refiere, entre otros, a fármacos que solo se comercializan para adultos pero que se prescriben para bebés en distintas concentraciones y presentaciones, como jarabes en lugar de comprimidos. Pero también medicamentos para pacientes que tienen alguna alergia a sus componentes, como la lactosa, y los formulan sin esta sustancia.
Lo primero que hace por la mañana nada más llegar a la farmacia es bajar al laboratorio y formular los medicamentos que han solicitado el día anterior, los pediátricos antes que otros.

Las antiguas reboticas
Antiguamente, recuerda Manso, todos los medicamentos eran fórmulas magistrales que se elaboraban en las reboticas hasta que esa labor se industrializó, de forma que la mayoría de los fármacos en la actualidad son industriales y «gracias a eso, accesibles para todos».
«Pero siempre hay casos que la industria no puede hacer de forma masiva, porque son casos individualizados y ahí entramos nosotros porque muchas veces tenemos que hacer un traje a medida, como un modisto para una persona generalmente vulnerable» afirma la farmacéutica y lo dice porque suelen ser para patologías raras o que a la industria «no les encaja por distintas circunstancias».
Además de fármacos, formulan también cremas faciales, corporales, como su producto estrella, «crema culete».
¡El cúter!
Subimos de nuevo por las escaleras y Elena y Laura siguen despachando. Cada vez que dispensan un fármaco financiado por la sanidad pública, cogen el cúter y recortan el cupón precinto del envase, un gesto que identifica a los farmacéuticos desde hace años.
«Seguimos usando el cúter, sé que somos el blanco de muchos monólogos de humoristas, pero efectivamente seguimos, aunque hay un proyecto piloto para acabar con este sistema», afirma Laura.

Realmente la utilidad del cupón precinto sirve como justificante para poder facturar el dinero que la farmacia ha adelantado y que la administración tiene que reingresarle.
Aunque el cúter permanece, uno de los avances que se ha llevado a cabo es el bloqueo cautelar dentro de la receta electrónica, y es la forma que tienen los farmacéuticos de notificar a los médicos los posibles problemas que han podido ocurrir con el fármaco prescrito.
«Por ejemplo, si ves que un paciente tiene una prescripción duplicada o que ya no toma, o que se esta sacando fraudulentamente, se identifica, y se notifica directamente al médico», afirma Laura.
Tras varias horas de la farmacia, llega el turno de irnos, los personas siguen entrando y ellas, despachando, ayudando y aconsejando, entre otras muchas más labores.
Mapa de servicios farmacéuticos
El pasado año el Consejo General de Farmacéuticos presentó el primer Mapa de Servicios Farmacéuticos de España, que ha identificado 10 servicios asistenciales vinculados al medicamento, así como 13 de salud pública que están siendo ofertados actualmente en farmacias a través de alguna de las 177 iniciativas institucionales y de los Colegios de Farmacéuticos
En el ámbito de salud pública (95 iniciativas), los servicios más extendidos que prestan las farmacias comunitarias son el servicio de cribados de enfermedades, el de prevención de daños a través de los programas de metadona, las campañas de hábitos saludables (8 autonomías) y el de cesación tabáquica.



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