Las personas que tienen hiperempatía son aquellas que tienden a absorber el dolor ajeno hasta el punto de experimentar ansiedad y estrés crónico, así como fatiga emocional.
Un exceso de empatía con efectos negativos
«La empatía consiste en la capacidad que tenemos de que las emociones de los demás resuenen en nosotros. Cuando alguien cercano está triste, si yo soy muy empático, es fácil que me ponga triste también. Su emoción resuena en mí, siento yo su emoción. En la hiperempatía esta característica se da en exceso», explica Rodrigo Martínez de Ubago, psicólogo clínico y colaborador docente de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC.
A veces, esta capacidad presenta una superposición genética con el autismo y las personas altamente sensibles (PAS).
«Cada vez hay más estudios que demuestran la base biológica de la empatía. En general, la sociedad tiende a pensar que estas características, como los rasgos de personalidad, son adquiridas y se aprenden. Lo cierto es que son características fundamentalmente innatas«, señala el psicólogo clínico.
Ventajas y desventajas de la hiperempatía
Como todos los rasgos de las personas, cuando resulta excesivo puede suponer un problema más que una ventaja.
Ventajas
La hiperempatía permite tener sensibilidad a las emociones de los demás, facilita entenderlas y conectar con ellos.
Además, permite detectar cambios emocionales sutiles, lo que puede ser útil en profesiones como la psicología, la medicina y la educación.

«Los hiperempáticos pueden ser percibidos como buenas personas, que nos entienden y se hacen cargo de nuestras emociones», apunta Martínez de Ubago.
También es una capacidad que favorece aptitudes para la mediación y la resolución de conflictos, ya que se perciben mejor las emociones de los involucrados. Este rasgo está relacionado con una alta creatividad y un pensamiento introspectivo, lo que permite desarrollar una gran capacidad para el arte y la literatura.
Desventajas
Sin embargo, este rasgo puede derivar en problemas emocionales graves cuando se vuelve incontrolable.
«Cuando las emociones dependen de las de los demás, es fácil perder el control. Estas personas son demasiado sensibles y propensas a sentir emociones que en realidad no son suyas», advierte el experto.
En los casos más extremos, los afectados pueden sufrir ansiedad, estrés crónico y fatiga emocional, llegando a perjudicar su identidad al confundir las emociones ajenas con las propias.
Respecto a las relaciones sociales, estas personas pueden volverse dependientes emocionalmente o abrumarse por la carga emocional de sus seres queridos.
Hiperempatía en diferentes etapas de la vida
El experto de la UOC explica que la hiperempatía se manifiesta de forma diferente en cada etapa de la vida.
En la infancia, los niños pueden llorar más y ser altamente sensibles al sufrimiento ajeno. Sin herramientas para gestionarlo pueden desarrollar ansiedad.
Durante la adolescencia, al intensificarse las emociones, esta condición puede generar crisis emocionales y problemas de identidad personal.

En la adultez, se traduce en fatiga emocional y dificultades para establecer límites con los demás. En el ámbito laboral, afecta en profesiones con alto contacto humano, como en psicología, enfermería o educación. Esta intensidad al percibir las emociones ajenas puede conducir al agotamiento emocional y al «burnout».
Cómo gestionar la hiperempatía
«En primer lugar, hay que ser consciente del problema. Ser consciente de que siento más que los demás emociones que no me pertenecen», aconseja el experto de la UOC.
Para gestionar esta condición, se recomienda entrenar el distanciamiento emocional y aprender a establecer límites aprendiendo a diferenciar las emociones ajenas de las propias.
También recomienda la desensibilización gradual, que implica exponerse de forma controlada a los estímulos emocionales para fortalecer la resiliencia.
En algunos casos, la terapia cognitivo-conductual (TCC) y el mindfulness pueden ser útiles para prevenir la fatiga emocional y ganar en calidad de vida.
El desapego emocional es otra estrategia efectiva: «A veces el distanciamiento debe ser físico y real, ya que no pueden estar con personas muy cargadas con emociones negativas», sugiere el experto.



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