Muchos proyectos de educación sexual están destinados a los universitarios. Sin embargo, un estudio de la Universidad Oberta de Cataluña (UOC) ha analizado la opinión de los estudiantes sobre dichas campañas y ha descubierto que para muchos son consideradas fatalistas, prejuiciosas e ineficaces.

Ni efectivas, ni suficientes: la percepción de los universitarios sobre las campañas de educación sexual
Durante la etapa de universidad es importante conocer cómo mantener una correcta salud sexual. EFE/ Pablo Moraga

La etapa comprendida entre la postadolescencia y la madurez es el periodo de mayor actividad sexual para la mayoría de las personas. A pesar de las campañas de concienciación, un estudio demuestra que los estudiantes afirman no tener la suficiente educación ni conocimiento sobre la sexualidad.

El sexo sin control y sin seguridad puede ser un factor de riesgo de morbilidad y mortalidad, ya que es posible contraer enfermedades o infecciones de transmisión sexual.

Un equipo de investigadoras e investigadores, liderado por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), la Universidad de Santiago de Chile, la Universidad Bernardo O’Higgins y la Universidad del Desarrollo de Chile han realizado un estudio que valora los obstáculos y facilidades que entorpecen o fomentan el desarrollo de conductas sexuales saludables.

El objetivo de la investigación, desarrollada a través de una encuesta a diferentes estudiantes de universidades chilenas, es estudiar la opinión y dificultades del estudiantado universitario en materia sexual.

Manuel Armayones, investigador del Behavioural Design Lab del eHealth Center de la UOC, profesor de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación y primer firmante del artículo, afirma: “Con el estudio tratamos de descubrir qué dificulta y qué ayuda a promover conductas sexuales saludables entre la juventud universitaria y proponemos acciones específicas para mejorar las campañas de promoción”.

¿Qué opinan los universitarios sobre las campañas de salud sexual?

El propósito principal del estudio es conocer la opinión de los universitarios sobre las campañas de salud sexual. Los resultados han sido publicado en la revista BMC Public Health y ponen de manifiesto que los estudiantes tienen una opinión negativa o al menos difusa sobre las campañas.

De hecho, los investigadores han descubierto que los universitarios afirman tener diferentes barreras u obstáculos ante la salud sexual, lo que les hace percibir las campañas de concienciación como poco efectivas.

Entre los principales problemas los estudiantes destacan  la falta de información, el estigma social y la falta de habilidades para tener relaciones sexuales seguras, entre otros.

Además, advierten que la educación sexual está demasiado centrada en los aspectos biológicos.

Por otro lado, perciben que las campañas de concienciación y promoción están basadas en contenidos fatalistas que construyen la explicación sobre la salud sexual en base a la desinformación, los prejuicios y los tabúes como por ejemplo, el uso del preservativo.

“Además, los participantes identificaron barreras en los centros de salud para la entrega de condones y falta de acceso para hacer exámenes preventivos en la universidad, entre otros aspectos”, explica el experto de la UOC.

“No se trata únicamente de dar información, sino de habilitar el entorno. Es muy interesante que en el entorno en el que estamos haya máquinas de preservativos tanto de mujeres como de hombres, y que esas máquinas estén situadas en los lugares donde los propios universitarios consideran que es más seguro para ellos”, propone el especialista.

Universidad: un momento importante en materia sexual

“La Universidad es un entorno privilegiado en el que trabajar el conocimiento sobre la sexualidad porque es una de las pocas instituciones, junto a las grandes empresas, en las que tienes a todo un conjunto de personas de la misma edad, en una misma situación y con preocupaciones parecidas”, añade.

Del estudio, Manuel Armayones destaca dos realidades:

  • Por un lado, los conocimientos que tienen los jóvenes universitarios sobre la sexualidad, las enfermedades o incluso la higiene es escasa. “Los conocimientos sobre la posibilidad de contraer una enfermedad sexual, por ejemplo, son menores de lo que se desearía”, explica el experto.

  • Por otro lado, la poca facilidad o el difícil acceso a información veraz y recursos para los jóvenes. “¿Tienen todas las universidades un dispositivo al que pueda acudir una chica cuando tras tener relaciones sexuales cree que puede estar embarazada? Eso es lo que nos preguntamos, ¿existen recursos para responder a todas esas dudas?”, reflexiona.
estudiantes educación sexual
Manuel Armayones. Imagen cedida.

La violencia sexual y la educación

Por desgracia actualmente se habla mucho de violencia sexual también entre menores. Al ser un tema tan importante en nuestra sociedad, los expertos se esfuerzan en conocer el origen y las posibles formas de reducir el numero de victimas y de acotar el problema.

“Por supuesto que a través de un mayor conocimiento sobre la sexualidad se puede abordar el problema, pero el conocimiento no debe de ser todo, es parte de la solución pero no lo es todo”, defiende el experto.

El acercamiento a las nuevas generaciones o las facilidades es lo que destaca el experto que también debe mejorar para que los jóvenes no tengan miedo a preguntar sus dudas sobre determinadas situaciones sexuales; debe de haber profesionales y respuestas siempre que lo necesiten.

Mejorar las campañas de concienciación y de educación sexual dirigidas a los estudiantes

Para mejorar la visión y el conocimiento que tienen los jóvenes sobre la sexualidad el profesional propone las siguientes acciones:

  1. Aumentar la participación de los jóvenes y para ello hacer que los comunicados y las campañas sean atractivas. Si la campaña está dirigida a jóvenes de entre 15 y 25 años, lo mejor es contar con un portavoz que siendo un experto, entienda las necesidades y dudas de los jóvenes y les transmita confianza y conocimiento de manera más cercana.
  2. Que la información sea fácil de entender, que se den soluciones y propuestas, es decir, que sea una información de servicios y útil.
  3. Mas facilidades y accesibilidad. Que en las residencias de estudiantes, en las universidades haya más dispositivos con métodos de protección sexual al alcance de cualquier joven y que la forma de conseguirlos sea sencilla.
  4. Apoyarse en las nuevas tecnologías, en la inteligencia artificial para mejorar todas las campañas y sobre todo para resolver todas las dudas que tengan los jóvenes.

Según el último Ranking CYD, un indicador para medir el rendimiento del sistema universitario español, el 57 % de las universidades españolas dispone de servicios o programas sobre salud sexual y reproductiva.

En la última década, son centenares las universidades que han ido adoptando y desarrollando este tipo de programas sobre salud sexual en los cinco continentes, unos servicios que, aunque han supuesto un importante avance, aún tienen un gran camino por delante para mejorar.