Obra llamada "The girl at the Seine" (1856/57), del artista francés Gustave Courbet. EFE/FRANK RUMPENHORST

Siete de cada 10 adultos en España sufren alguna parasomnia

La parasomnia es un trastorno que consiste en la aparición de eventos físicos indeseables durante el sueño. Según las conclusiones de un estudio presentado en la reciente Reunión Anual de la Sociedad Española del Sueño (SES), en la población adulta española las parasomnias son muy frecuentes y están influenciadas por la edad, el género y el uso de varios medicamentos. Sin embargo, la mayoría no les da la importancia debida y no consulta a su médico.

Según los datos concretos del estudio 7 de cada 10 adultos sufren alguna parasomnia, siendo la prevalencia un punto superior en las mujeres que en los hombres (71,3 % frente al 70,3 %)

Tal vez una de las más conocidas es el sonambulismo, pero existen mucha otras como las pesadillas, la parálisis del sueño, el trastorno de conducta durante el sueño REM, los terrores nocturnos, los despertares confusionales, la sexsomnia o el trastorno alimentario relacionado con el sueño.

Algunas de estas parasomnias pueden conllevar riegos para la salud general de los pacientes que las padecen, como lesiones físicas, problemas emocionales, sociales y familiares, así como la interrupción del sueño normal, lo que lleva a consecuencias diurnas como fatiga o irritabilidad.

“Este hallazgo es llamativo, porque en las unidades de sueño tenemos la percepción de que solo hay un
muy pequeño grupo de estos pacientes que consultan. Esto tal vez se deba a que no se les da a las
parasomnias la importancia debida”, ha afirmado el doctor Karol Enrique Uscamaita Amaut, neurólogo
de la Unidad de Trastornos del Sueño del Hospital Universitari Sagrat Cor de Barcelona y uno de los
autores del estudio.

La frecuencia

Las parasomnias más prevalentes en el estudio fueron las pesadillas (prevalencia del 56,4 %), los terrores nocturnos (30,7 %), los despertares confusionales (18,9 %), la sexsomnia (18,7 %) y la parálisis del sueño (11,8 %).

El investigador también ha destacado que en el estudio han extraído otros datos relevantes, como que algunas parasomnias son más frecuentes en hombres y otras en mujeres.

Así, por ejemplo, los terrores nocturnos son más frecuentes en mujeres que en hombres (33,5 % vs 24,8 %), mientras que la sexsomnia fue más frecuente en hombres que en mujeres (25,7 % vs 15,3 %).

Además, las parasomnias han mostrado una importante reducción en su incidencia conforme se incrementaba la edad de los participantes en el estudio.

Se pasa de una prevalencia de casi el 94 % en el grupo de edad de 18 a 21 años, a una de poco más del 29 % entre la población mayor de 70 años.

Este descenso se ha dado en todas las parasomnias estudiadas con excepción del trastorno alimentario relacionado con el sueño, que por motivos desconocidos para los investigadores mostraba un pico de
incidencia en la edad adulta, en la franja de edad de entre los 40 y los 60 años.

Otro dato relevante es que las personas que toman medicamentos con un posible impacto en el sueño han presentado un riesgo superior de tener parasomnias.

La relación es especialmente significativa con el uso de los conocidos como fármacos Z (grupo de fármacos análogos de benzodiazepinas).

El uso de estos fármacos, precisamente, también constituyó en el estudio un factor de riesgo importante para sufrir terrores nocturnos.

Un problema infradiagnosticado

El investigador explica que teniendo en cuenta los resultados del estudio presentado en la sesión anual de la SES se puede decir claramente que las parasomnias son unos trastornos del sueño absolutamente infradiagnosticados.

«Lo más probable es que solamente aquellas personas con repercusiones graves por parasomnias sean las que consultan, mientras que una gran cantidad de pacientes no lo hacen, tal vez porque no las consideran enfermedades importantes”, indica el doctor.

El experto considera que estas altas cifras de infradiagnóstico se pueden deber a la falta de conocimiento de la población acerca de la importancia de estas enfermedades.

Además, también se debe al hecho de que muchas personas duerman solas y no tengan un compañero de habitación que les alerte de sus síntomas.

Imagen del cuadro «Mujer durmiendo (El Sueño)» (Antonio López García). EFE/J.L. Pino

La importancia del diagnóstico

No obstante, como ha alertado el experto, el diagnóstico de las parasomnias es muy importante por
muchas razones.

Es importante para evitar lesiones físicas derivadas de conductas peligrosas e inconscientes que se producen por la noche debido a estas enfermedades.

«También es importante decir que algunas parasomnias llevan a comportamientos que pueden tener consecuencias legales para el que las padece», explica el especialista.

Otra cosa fundamental a destacar es que hay parasomnias como la del trastorno de conducta del sueño REM que debe ser estudiada porque es un síntoma precoz de enfermedades neurodegenerativas.

Para el neurólogo, los resultados de esta investigación son “un llamamiento” a los médicos del sueño.

“Por un lado, nos alertan del riesgo de generar parasomnias al usar algunos tipos de fármacos. Y, por
otro, nos hablan de la necesidad de hacer difusión científica entre la población, para que así podamos
crear consciencia de la alta probabilidad de tener estas enfermedades del sueño y de la necesidad de
buscar ayuda médica adecuada”, concluye el doctor.

parasomnia
Imagen de la escultura San Juanito dormido. EFE/ Fermín Cabanillas.


Artículos relacionados