El cambio al horario de verano se nos hace un poquito cuesta arriba. En la noche del sábado al domingo perdemos una hora de sueño, a las tres de la mañana serán las cuatro. Eso sí, el premio merece la pena: días más largos que anuncian luz y temperaturas cálidas que ayudan a que nuestro ánimo luzca una bonita sonrisa...