Hidratarse, protegerse y refrescarse son acciones básicas y cruciales de autocuidado, porque contribuyen a mitigar los efectos negativos de las altas temperaturas, que afectan, sobre todo, a grupos especialmente vulnerables y no en todos los territorios por igual.
3.009 muertes atrubuibles al calor
El pasado verano hubo en España un total de 3.009 muertes atribuibles al calor, según el sistema de monitorización de la mortalidad diaria por todas las causas (MoMo). Una cifra inferior a la del de 2022.
Según el MoMo, la mortalidad atribuible al exceso de temperatura en el de 2022 fue la mayor de los veranos analizados a excepción del de 2003, en el que se estimaron 6.534 defunciones de exceso.
Fue precisamente a partir de ese año, en 2003, cuando se elaboró, por primera vez, el Plan Nacional de Actuaciones Preventivas de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud. El objetivo es reducir los efectos potenciales asociados a las altas temperaturas durante el periodo estival.
Desde entonces, ha incluido mejoras a lo largo de los años.
Un Plan imprescindible
El coordinador del Programa de Actividades Preventivas y Promoción de la Salud de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), Asensio López, participó en la elaboración del primer Plan, de 2004, y resalta, en declaraciones a EFEsalud, que un documento de estas características es «imprescindible».
Y lo es, apunta el médico, por «dos conceptos fundamentales». El primero es relativo a la población en general «porque en muchos entornos nos creemos que sabemos gestionar muy bien el calor y no es así», con lo que hay ciertas informaciones básicas «que hay que entender y recordar».
El segundo concepto, agrega López, es que las generaciones más jóvenes «también deben estar especialmente alerta», porque muchos de los golpes de calor ocurren en la población de entre 30 y 40 años al «realizar prácticas que no son especialmente adecuadas» como hacer deporte a horas en las que el calor es extremo.
«Y luego hay otro elemento que tiene que ver con los profesionales sanitarios, porque tenemos que tener también una cierta sensibilidad a estar pendientes a ciertos malestares y hay que explorar si la persona ha estado expuesta a una situación de exceso de calor o si se ha hidratado bien», señala el médico.
Umbrales de temperatura
El Plan de 2024 se activó el pasado 16 de mayo hasta el próximo 30 de septiembre. Una de sus actuaciones prioritarias es la de alertar a las autoridades sanitarias así como a la ciudadanía con la suficiente antelación de posibles situaciones de riesgo.
El Plan define para cada zona territorial un umbral de temperatura de impacto en salud a partir del cual se ha observado una relación estadística significativa entre mortalidad y calor.
Cada día, el Ministerio de Sanidad establece un nivel de riesgo para cada zona territorial en función de la diferencia entre las temperaturas predichas por la AEMET para ese día y los dos días siguientes y el umbral de temperatura en impacto en salud.

Hay cuatro niveles de riesgo en función de los cuales el Ministerio y las comunidades autónomas toman medidas acordes de comunicación y prevención del riesgo.
La principal novedad del Plan este año es la introducción de la ‘Zona Meteoalerta’ utilizada por AEMET como nivel territorial para los avisos de calor extremo, que complementa al nivel provincial utilizado en los planes anteriores.
Desde el pasado 17 de junio, Sanidad tiene activado el mapa para medir el impacto del calor en la salud dividido en más de 180 zonas geográficas, que llevan asociado un umbral de temperatura máximo -a partir del que se dispara la mortalidad- y varias medidas para evitarlo.
Por ello, los ciudadanos pueden saber en tiempo real si las temperaturas en la localidad suponen un riesgo para la salud.
Diferencias entre territorios
El médico de semFYC ha valorado la nueva medida porque hay personas que están acostumbradas a unos niveles de calor determinados, en torno a los 34 ó 35 grados en verano, como algo habitual, por el territorio en el que se encuentran.
Por eso, su organismo tiene una tolerancia mayor a las altas temperaturas, al llevar varias semanas o meses de adaptación, en los que se han ido hidratando y adaptando su actividad.
«En personas que viven en zonas donde el nivel de calor en verano es de 26 ó 27 grados de máxima, obviamente una subida a 35 grados les hace muchísimo más vulnerables», apunta López.

Por tanto, sostiene el experto, «no hay un patrón de temperatura perfecta» y cuando se dan las alertas en la comunidad, en una provincia puede ser porque haya 35 grados pero en otra porque haya 30, «de ahí la importancia de que haya umbrales».
En la web del Ministerio se encuentra toda la información relativa al Plan, que va desde los niveles de riesgo para la salud, como las recomendaciones generales a las acciones a realizar, entre otras.
Los ciudadanos que lo deseen pueden suscribirse a un ‘Servicio de Suscripción de Temperaturas y Niveles de Riesgo’ a través del cual podrán recibir un correo electrónico y un mensaje al móvil con la información diaria sobre las temperaturas y el nivel de riesgo para la salud.
«Un verano de cuidado»
Y las recomendaciones incluidas en el Plan de Sanidad son la base sobre las que se ha diseñado la campaña del Ministerio «Un verano de cuidado» que tiene como objetivo desarrollar una cultura del calor, es decir, fomentar hábitos individuales y colectivos de autocuidado y protección para reducir el impacto de las altas temperaturas en la salud.
Pero también persigue comunicar consejos de manera efectiva y resaltar la dimensión comunitaria, enfatizando la importancia del cuidado mutuo y la responsabilidad colectiva en la protección ante el calor.
Protegerse
«Protégete, hidrátate, refréscate y recuérdales», insta el Ministerio en la campaña.
En este sentido, el médico de semFYC sostiene que son conceptos básicos de autocuidado frente a las altas temperaturas «pero que funcionan».
Lo primero es protegerse, señala López, y hace mención específica a los trabajadores y trabajadoras que por su labor están expuestos al calor. «A esas personas hay que darles descansos, pautados cada hora, para que se hidraten y salgan de ese entorno».
Y a las personas que hacen deporte, que no salgan a correr o hacer cualquier otra actividad física, por ejemplo, en horas centrales del día. En cuando a las personas más vulnerables, como las personas mayores, muchas de la cuales no pueden salir de casa, hay que tratar de que se encuentren en la habitación más fresca y si pueden salir, que acudan a sitios públicos con refrigeración. Un opción, señala el médico, son los centros de mayores.
Hidratarse
En cuanto a la hidratación, el médico de semFYC, insiste en que una medida de autocuidado ante las altas temperaturas es beber aunque no se tenga sensación de sed.
«Fisiológicamente a partir de los 70 años la sensación de sed desaparece. Es uno de los graves problemas, que su mecanismo de regulación de la sed se estropea», asegura López. Por eso, deben beber a «sorbitos» cualquier bebida refrescante, preferiblemente no azucarada, como infusiones frías.
Llevar poca ropa y que sea transpirable -evitar los tejidos acrílicos- es una medida importante, para toda la población, incluidos los bebés y los mayores.
Hay que tener en cuenta también los fármacos que se están tomando y las precauciones ante el calor.
«Es bueno que conozcamos ya no solamente que no tenemos que exponer los fármacos al sol y al calor, sino saber también qué efectos nos pueden estar produciendo porque igual necesitamos tomar alguna precaución con ese consumo», advierte López.
Refrescarse
Nos podemos refrescar de distinas maneras, como hacerlo con una toalla fresca en el cuello, o también en los brazos para ayudar al cuerpo a expulsar el calor. En el caso de sudar, hay que cambiar de ropa porque de otra forma impedimos que el cuerpo siga expulsando calor.

Y el ventilador es uno de los mejores aliados. Tenerlo funcionando en la habitación en la que nos encontremos y si lo necesitamos, no hay que dudar en exponerse directamente porque facilita la transpiración.
Todas ellas son medidas de autocuidado ante las altas temperaturas que ayudarán a sobrellevar mejor el verano y que la salud no se resienta.



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