Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la Sociedad Española de Cardiología (SEC) presenta el primer consenso nacional sobre el manejo de la enfermedad cardiovascular en las mujeres.
El artículo acaba de ser publicado en la Revista Española de Cardiología y ha sido elaborado de forma multidisciplinar en colaboración con otras sociedades científicas y asociaciones españolas como la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), la Asociación Española de Pediatría (AEP), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y la Asociación Española de Matronas (AEM).
Este trabajo surge en interior del proyecto «Mujer y Corazón» de la SEC, cuyo objetivo es incrementar el conocimiento sobre las enfermedades cardiovasculares en la mujer, tanto entre los profesionales sanitarios como en la población general.
La doctora Antonia Sambola, coordinadora del Grupo de Trabajo en Enfermedad Cardiovascular de la Mujer de la SEC, considera que este documento de consenso es un avance significativo en la atención cardiovascular en las mujeres.
«Este documento proporciona a los profesionales de la salud una guía basada en la mejor evidencia disponible para abordar las particularidades de la enfermedad cardiovascular en las distintas etapas de la vida de la mujer, desde la adolescencia hasta la menopausia. Su utilidad radica en la integración de perspectivas multidisciplinares y en la promoción de un enfoque personalizado, lo que permitirá mejorar la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento eficaz de estas patologías en las mujeres», explica la doctora.
Las mujeres en edad fértil
Adolescencia
El documento alerta sobre tres riesgos cardiovasculares preocupantes entre las adolescentes que son: el aumento de la masa grasa y del tejido adiposo, la inactividad física y el incremento del consumo del tabaco.
Específicos del sexo
También se revisan otros factores de riesgo cardiovascular específicos del sexo femenino, como el síndrome de ovario poliquístico o la insuficiencia ovárica prematura.
Según el estudio, las mujeres con estos desequilibrios hormonales tienen más probabilidades de desarrollar trastornos metabólicos como resistencia a la insulina, obesidad central y dislipidemia, así como hipertensión.
En el caso de la endometriosis, los niveles elevados de estrógenos también pueden tener un papel en el aumento del riesgo cardiovascular y sus síntomas pueden causar estrés psicológico significativo, aumento de la presión arterial y cambios en la variabilidad de la frecuencia cardíaca, lo que contribuye aun más al riesgo cardiovascular.
Personas transgénero
Por otra parte, el documento también incide en las personas transgénero y explica que sus motivos de consulta son similares a los de la población general, incluyendo la participación en programas de salud preventiva.
La historia clínica debe servir a los mismos objetivos que en cualquier otro paciente, pero además, debe incluir datos específicos como el uso de Terapia de Sustitución Hormonal (THS) y la edad de inicio, ya que esto conlleva efectos secundarios de riesgo cardiovascular.
Por ejemplo, las mujeres trans poseen mayor riesgo de hipertensión, dislipidemia y tromboembolia venosa.
Asimismo, en los hombres trans con insuficiencia ovárica prematura, se recomienda el cribado de diabetes.
La reproducción asistida
Emplear tecnología de reproducción asistida se asocia con un mayor riesgo cardiovascular.
Probablemente, esto se debe a la mayor prevalencia de factores de riesgo cardiovascular establecidos entre las mujeres con infertilidad, como edad materna avanzada, hipertensión crónica, diabetes, obesidad y síndrome de ovario poliquístico.
En el embarazo
Respecto a los factores de riesgo cardiovascular en el embarazo de las mujeres, se repasan la prevalencia y manejo de la hipertensión gestacional, diabetes, obesidad y la relación de los abortos y el parto prematuro espontáneo con el incremento del riesgo cardiovascular.
Las especialistas también insisten en la necesidad de las revisiones tras el parto, lo que se conoce como «cuarto trimestre».
Este es un periodo vital para el seguimiento, ya que más del 70 % de las muertes maternas ocurren después del parto y casi el 40 % dentro de las primeras seis semanas.
Sin embargo, el estudio indica que, aproximadamente el 40 % de las mujeres no asisten a las visitas postparto.
Los investigadores señalan que la telemedicina tiene el potencial de mejorar la atención posparto al reducir algunas de las barreras, como el transporte y las dificultades del idioma.

La menopausia
Del mismo modo, en el informe se repasa el manejo del riesgo cardiovascular de la mujer durante la menopausia.
En la investigación se señala que la menopausia y sus cambios metabólicos asociados (incluida la acumulación de grasa abdominal central, la obesidad, la sarcopenia y la dislipidemia) aumentan el riesgo de infarto de miocardio y de eventos cerebrovasculares, en particular en los casos de menopausia precoz.
Indican que la supervisión médica durante la transición y la posmenopausia es esencial para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
También señalan la importancia de prestar atención a la salud psicológica y a la sexualidad, pues los problemas de sexualidad son muy frecuentes en las mujeres con enfermedad cardiovascular
Factores de riesgo convencionales
- Fumar: En 2020, la prevalencia del tabaquismo entre las mujeres de los países de altos ingresos fue del 16,1 %. El tabaquismo en las mujeres se asocia con una aparición más temprana de la menopausia, empeoramiento de la osteoporosis, mayor susceptibilidad al cáncer, empeoramiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y un riesgo 25 % mayor de enfermedad de las arterias coronarias en comparación con los hombres.
- Obesidad: En Europa, la obesidad y el sobrepeso son más frecuentes entre los hombres (63 %) que entre las mujeres (54 %). Sin embargo, las mujeres suelen tener un mayor porcentaje de grasa corporal que los hombres.
- Hipertensión: La hipertensión arterial puede afectar a las mujeres en todas las etapas de la vida, y los factores que la intensifican varían según la edad.
- Diabetes: La hiperglucemia crónica promueve la inflamación, la disfunción endotelial, el estrés oxidativo y el aumento de la activación plaquetaria, contrarrestando los efectos protectores del estrógeno.
- Lípidos: Las mujeres tienen un perfil lipídico más aterogénico desde la infancia hasta la adultez temprana y desde la mediana edad hasta la vejez.
Otros factores en las mujeres
- Enfermedad autoinmune: Las mujeres tienen más probabilidades de padecer enfermedades autoinmunes como el lupus o la artritis reumatoide con el incremento de ese riesgo.
- Cáncer de mama: La enfermedad cardiovascular y el cáncer de mama tienen varios factores de riesgo superpuestos, como la obesidad y el tabaquismo. Además, el riesgo de insuficiencia cardíaca e isquemia miocárdica es mayor en las supervivientes de cáncer de mama. Las supervivientes podrían desarrollar efectos cardíacos latentes secundarios al tratamiento del cáncer, que puede incluir quimioterapia, radioterapia y terapia dirigida.
- Factores psicosociales: El estrés psicosocial se relaciona con el desarrollo y progresión de la enfermedad cardiovascular aterosclerótica, independientemente de los factores de riesgo convencionales y del sexo.
Recomendaciones
En el documento de la SEC se explica que para abordar las deficiencias en la prevención cardiovascular en las mujeres se necesita un enfoque multifacético centrado en las siguientes áreas clave:
- Sensibilización mediante la educación pública y la formación de los profesionales sanitarios.
- Promover la investigación especifica por sexo aumentando la inclusión de las mujeres en ensayos y análisis de datos específicos por sexo.
- Mejorar la detección y el diagnóstico con evaluaciones de riesgo específicas para cada sexo y ampliar las directrices de detección.
- Adaptación de las estrategias de prevención con modificaciones del estilo de vida e intervenciones farmacológicas.
- Mejorar el acceso a la atención, abordar las disparidades e integrar equipos multidisciplinarios.
- Centrándose en la prevención secundaria con programas de rehabilitación y educación del paciente.
- Promover iniciativas políticas que prioricen la salud cardiovascular de las mujeres.




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