tosferina contagiosa
Vacunas. EFE/GEORGE FREY

Cuatro muertos en 2024 por tosferina, infección contagiosa que requiere vacunación

La tosferina es una infección respiratoria muy contagiosa que supone un grave riesgo para la vida de los lactantes. La mejor manera de prevenirla es la vacunación. Cuatro personas, entre ellas dos bebés prematuros, han fallecido en lo que llevamos de año 2024.

La infección respiratoria de la contagiosa tosferina también puede ser grave en personas inmunodeprimidas y mujeres embarazadas, señalan las autoridades sanitarias.

La tosferina esta causada por la bacteria «Bordetella pertussis». En los adolescentes y adultos suele ser más leve, pero los menores de cuatro meses son el grupo más vulnerable.

Los datos de la contagiosa infección por tosferina

Cuatro personas, entre ellas dos bebés prematuros, además de dos personas mayores con patologías previas, han fallecido en lo que llevamos de año por tosferina, que desde que empezara la onda epidémica en España a mediados de octubre ha dejado 11.175 casos, 9.785 en los primeros cuatro meses de 2024.

Son los datos que arroja la última «Actualización de la situación de la tosferina en España. Datos provisionales enero-marzo 2024» elaborado por la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (Renave), conocido después de que el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) haya advertido del incremento de esta enfermedad en la UE desde el año pasado.

Los nuevos datos de la Renave sitúan la incidencia en España en 81,2 casos por 100.000 habitantes en este periodo, frente a los 5,78 que se contabilizó el año pasado.

En general, los casos notificados son leves, y solo el 3,8 % ha acabado en el hospital. La mayoría se dan en edad pediátrica, con un 68,7 % en menores de 15 años; el grupo con más incidencia es el de 10 a 14 años, con el 38,7 % del total, seguido del de 5 a 9 años (18,2 %).

En este brote, han fallecido cuatro personas, todas en condiciones de riesgo: un lactante prematuro de 3 meses de edad cuya madre no había recibido la vacuna durante la gestación, y otro bebé, también prematuro de 2 meses, en cuyo caso su progenitora se había vacunado 5 días antes del parto.

Mientras, los otros dos casos son el de una mujer de 73 años en cuidados paliativos y el de un hombre de 83 años con coinfección respiratoria por otros microorganismos.

A finales de 2023, se produjo el fallecimiento de otro bebé cuya madre no se había vacunado, una cifra que, según resaltan a EFE desde el Centro de Cordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), entra dentro de lo esperable.

El número de defunciones anuales desde 2010 (excluyendo 2020, 2021 y 2022, en los que las restricciones por la covid-19 frenaron en seco la circulación de la bacteria Bordetella pertussis causante de la tosferina) ha variado entre 1 y 8 muertes.

Síntomas de la tosferina

Sus síntomas se desarrollan en dos fases. La primera suele durar una o dos semanas y puede confundirse fácilmente con un catarro u otras infecciones respiratorias, ya que causa congestión nasal, fiebre baja y tos leve ocasional.

Pero a partir de la segunda semana, aparecen síntomas más graves como ataques de tos rápidos, violentos e incontrolables.

En general, sus síntomas más característicos son congestión nasal, lagrimeo, tos seca o convulsiva, fiebre y vómitos.

Vacunación

Las autoridades sanitarias insisten en la importancia de la vacunación como principal estrategia para protegerse de esta enfermedad y prevenirla.

La gran mayoría de las personas no vacunadas que estén en contacto con un enfermo de tosferina son candidatos a desarrollar la enfermedad.

La vacunación es la medida más eficaz para el control de la transmisión de la tosferina.

Según una reciente investigación del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), llevado a cabo desde el Centro Nacional de Epidemiología (CNE), la vacuna de la tosferina prenatal ha reducido desde su introducción en 2015 hasta un 36 % las hospitalizaciones de los bebés menores de 3 meses, así como también la duración del ingreso, que bajó dos días hasta quedarse en los 4,5.

Complicaciones de la tosferina

Entre las complicaciones que puede presentar la tosferina destacan la neumonía, la otitis media, la insuficiencia respiratoria, la encefalopatía y las convulsiones. La complicación más grave que puede causar incluso la muerte, es la apnea (detención de la respiración) y el fallo respiratorio progresivo.

La Asociación Española de Pediatría ofrece en su página web preguntas y respuestas sobre la tosferina.

¿Cómo se contrae la enfermedad?

La tosferina es muy contagiosa. Se propaga con facilidad por el aire cuando una persona infectada habla, tose o estornuda. El 83 por ciento de los casos de contagio proviene de un adulto que convive en la misma casa con un bebé.

¿Quién puede padecerla?

La tosferina puede contraerse a cualquier edad. Los niños más pequeños y que no han completado su calendario de vacunación o aquellos que no han recibido toda la dosis de la vacuna se encuentran en situación de mayor riesgo de padecer la forma más grave de esta enfermedad.

¿Se puede pasar más de una vez?

Pasar la tosferina no garantiza la inmunidad permanente, por lo que incluso las personas que la hayan padecido deben vacunarse.

¿Cómo se diferencia de un resfriado?

Los síntomas iniciales de la tosferina son similares a los de un resfriado común. Después de una o dos semanas, pueden aparecer los ataques característicos.

A diferencia del resfriado común, los ataques de tos persisten durante varias semanas seguidas.

Diagnóstico y tratamiento de la contagiosa tosferina

El diagnóstico precoz de la tosferina es fundamental para iniciar el tratamiento, que es aconsejable comience durante la fase catarral de la enfermedad, pues así es más probable reducir la intensidad y duración de los síntomas.

La tosferina se trata con antibióticos que prescribirá el pediatra y será más eficaz si se administra con síntomas leves.

Mientras dure el tratamiento, es aconsejable:

  • Favorecer el descanso del pequeño.
  • Mantener la vivienda libre de sustancias irritantes para evitar que se produzcan ataques de tos con mayor facilidad.
  • Ofrecer al niño porciones de comida reducidas y de forma frecuente, para evitar vómitos, así como animarle a beber abundante líquido para evitar la deshidratación.

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