De izqda a drcha: Megan Miller (Internews), Fabiola Torres (Salud con Lupa), Ljubica Latinovic (OMS), Graziella Almendral (ANIS) y Lucas Sánchez (AEC). Imagen cedida por ANIS.

Alianza internacional de periodistas contra la desinformación en salud

La desinformación en salud es un problema que tiene una repercusión directa en la población que puede llegar a desconfiar de los profesionales sanitarios y de los medios de comunicación. Por ello, seis entidades informativas se han aliado para luchar contra ella y poner en valor la importancia de los informadores en salud.

La desinformación en salud, sobre todo tras la pandemia de la COVID-19, está aumentando el riesgo de enfermedades, muertes y falta de adherencia a los tratamientos. También está influyendo en el retraso en la toma de medidas basadas en evidencias científicas para prepararnos frente a futuras amenazas sanitarias globales.

Al mismo tiempo, la desinformación en salud está causando una desconfianza entre la población en la ciencia y en el método científico, en los profesionales sanitarios, instituciones oficiales e, incluso, en los medios de comunicación. A la vez, la aparición de la inteligencia artificial (IA) está provocando todo un reto en la creación de contenidos de salud de calidad y que puede agravar la infodemia.

La alianza

Por este motivo, diversas entidades de todo el mundo se han aliado contra la desinformación en un manifiesto conjunto, denominado «Manifiesto de lucha contra la desinformación en salud». Un acuerdo alcanzado en el I Encuentro Internacional de Informadores de Salud celebrado en el Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada.

Las organizaciones que conforman la alianza son:

  • Internews (Estados Unidos).
  • Internews Health Journalism Network (Estados Unidos).
  • Salud con Lupa (Perú).
  • Asociación Española de Comunicación Científica (España).
  • Asociación Nacional de Comunicadores de Biotecnología (España).
  • Asociación Nacional de Informadores de Salud (España).
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EFE/Kai Försterling

Apoyo de la OMS

«Hemos tenido la ayuda técnica de la Organización Mundial de la Salud. Así que, igual que la OMS lo está haciendo, el resto de organizaciones deben implicarse. Vamos a colegios, medios de comunicación, a todo tipo de asociaciones de periodistas relacionados con la salud…», indica Graziella Almendral, presidenta de la ANIS.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), además de mostrar su apoyo al manifiesto, hace una clara distinción entre dos términos que, a menudo, se confunden: desinformación e información errónea (en inglés misinformation y desinformation).

La información errónea es información falsa que se difunde sin intención de engañar a nadie. Los que la comparten pueden creer que es cierta. Sin embargo, la desinformación se crea o se difunde con pleno conocimiento de su falsedad con la intención de engañar o causar daño.

«Esta distinción en castellano no la hacemos, pero internacionalmente es muy clara. Una cosa es la desinformación que es intencionada de alguna manera y la información errónea es algo en lo que se han cometido fallos. Es cierto que ambas tienen el mismo impacto en salud, por lo que hay que afrontar ambas desde el mismo plano», expone Graziella Almendral.

El manifiesto de la desinformación en salud

El manifiesto, que está destinado a la ciudadanía, a los medios de comunicación (sobre todo a periodistas e informadores de la salud internacionales y nacionales, a asociaciones de periodistas y gabinetes de comunicación), instituciones educativas y proveedores de información relacionada con la salud, tiene como objetivo la lucha contra la desinformación en salud.

Indican que han alcanzado los siguientes acuerdos:

  • Creación de una alianza internacional tanto de periodistas como de informadores de salud contra la desinformación en este ámbito. Esta alianza va a incluir un comité de trabajo para sumar esfuerzos con entidades de todo el mundo que ya trabajan en este campo.
  • Defender y abogar por la formación y especialización de los periodistas e informadores de la salud en pregrado y postgrado y la profesionalización de los comunicadores que trabajan en los medios.
  • Concienciar a las autoridades sanitarias para que reconozcan la desinformación como un problema de salud pública y lleven a cabo acciones para hacerle frente.
Depresión tristeza desinformación
La desinformación en salud puede generar desconfianza en las autoridades sanitarias. EFE/ESTEBAN BIBA

Informando en salud

«Un buen periodista de salud formado frena una desinformación que sabe filtrar porque sabe cuál es su origen, las fuentes acreditadas… Es muy raro que un periodista de salud difunda desinformación. Además de esto, debemos educar a la población para que esté más formada en ciencia, divulgación científica y que exija una calidad de la información», indica la presidenta de la ANIS.

«Otra cosa que estamos denunciando desde ANIS es el problema tan serio que tenemos los informadores de la salud. Existen muy pocos espacios donde trabajar. Muchos de estos lugares, además, no ofrecen las condiciones laborales que se necesitan para realizar bien su trabajo y necesitamos la labor de los informadores de la salud»,, añade la periodista especializada en sanidad y salud.

Comité de trabajo

Asimismo, las entidades firmantes subrayan su compromiso en cuanto a la creación de un comité de trabajo que cumpla varios objetivos:

  1. Alertar sobre la presencia de desinformación en el campo de la salud en medios de comunicación en Internet.
  2. Abrir canales de diálogo con las plataformas digitales que trasmiten contenidos con desinformación en salud.
  3. Apoyar actividades y programas para educar en salud y ciencia en la población y a los proveedores de información en salud.
  4. Participar en congresos y actividades de las asociaciones que conforman la alianza para continuar fomentando acciones contra la desinformación en salud.
Graziella Almendral
Graziella Almendral, presidenta de la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS). Foto cedida por ANIS.

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