Bebé, madre y padre en el «hogar» de la UCI neonatal

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«Veinte familias ya pueden dar crédito a la calidad asistencial que ofrece la Unidad de la Estancia Madre-Bebé en Cuidados Intermedios de Neonatología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid», asegura orgulloso el doctor y catedrático Manuel Sánchez Luna, inspirador, creador y paladín de esta innovación médica de vanguadia.

«Bebés, madres y padres han permanecido en estas habitaciones una media de cinco días desde su puesta en marcha, destacando la estancia de una familia que residió en la UCIN 24 horas al día durante dos meses», reporta el Dr. Sánchez Luna, un médico humanista que ha metabolizado una frase de Albert Einstein: ‘Si al principio una idea no es absurda, entonces no tiene futuro‘.

Las dos habitaciones de la Unidad de Estancia Madre-bebé habilitadas en la zona exclusiva de la Unidad de Cuidados Intensivos neonatales del HGUGM se inauguraron oficialmente en el verano de 2026, pero no comenzaron a funcionar hasta pasado cierto tiempo operativo.

Su diseño funcional tiene como objetivo la búsqueda del confort, la tranquilidad y la seguridad de toda la familia mientras llega el alta médica del bebé después de su nacimiento complicado (prematuridad, bajo peso al nacer, dificultades respiratorias, apneas, ictericia, hipoglucemia, sepsis neonatal, cardiopatías congénitas, malformaciones, etc.), patologías que ya han sido tratadas en su fase aguda o crítica en la UCI.

Estas habitaciones familiares cuentan con un control directo e instantáneo con la Enfermería UCI, que protege al bebé y ayuda a la famila desde un puesto en la antesala de la propia Unidad de Estancia.

Disponen de sistemas electromédicos avanzados para la monitorización de las constantes vitales del bebé: frecuencia cardíaca y respiratoria, temperatura corporal, pulsioxímetro, transmisiones de telemetría, alarmas visuales y acústicas inmediatas.

Y además, en cada habitación no faltan las bombas de infusión y perfusión continua, las tomas de gases medicinales o los soportes de fototerapia.

Son habitaciones amplias, con luz natural, incubadora neonatal, cunas térmicas, sillón cama, butaca reclinable, otros muebles, zona de higiene y lavado de manos o de dispositivos de lactancia del bebé, desde sacaleches a biberones de transición o pezoneras de silicona, cuando es necesario.

«Y algo fundamental que aporta un plus de calidad y bienestar asistencial, a diferencia de otros tipos de habitaciones similares en muchos centros hospitalarios: un cuarto de baño y aseo privado en suite para la intimidad y el respeto a la mamá, especialmente vital en los delicadísimos días del posparto», destaca el neonatólogo jefe del Gregorio Marañón.

Unidad de Estancia Madre-bebé.
El periodista de la Agencia EFE, Gregorio del Rosario, entrevista al Dr. Manuel Sánchez Luna, jefe del Servicio de Neonatología del HGUGM de Madrid, y a una de las enfermeras jefa de la UCIN, Teresa Jara Lastra. EFE/María Laorden

El bebé, en las mejores manos de la UCIN

«El balance de la gestión y uso de estas habitaciones es realmente muy positivo, ya que la estancia incluye vigilancia y control de Enfermería permanente junto a la habitación, pero no en su interior, en el que se encuentra la familia al completo conviviendo entre ellos como si estuvieran en su propia casa», explica.

«Tanto las familias como el conjunto de las enfermeras y l@s médic@s estamos extraordinariamente agradecidos por el beneficio que demuestra la Unidad de Estancia Madre-bebé de nuestro Servicio de Neonatología. Tanto es así que estamos pensando en ampliar su número en el futuro«, expone.

Dr. Sánchez Luna, ¿cómo es la relación entre la madre y su bebé con la incubadora dentro de la habitación?

«Al principio, siempre se genera mucho estrés en la madre o el padre, puesto que no es fácil asumir que tu bebé recién nacido tiene que ser hospitalizado durante cierto tiempo en la Unidad de Cuidados Intensivos; y ese estrés aumenta cuando la mamá o el papá se ven rodeados de tecnología, incluyendo la propia incubadora donde duerme su bebé», señala.

La enfermería, entonces, demuestra, una vez más, «su papel de primer orden, fundamental en la transición asistencial y el empoderamiento de los padres», subraya.

«Ellas guían a la pareja en este entorno tecnológico con cables, monitores o respiradores. Les dicen cómo aproximarse a su bebé, para qué sirve cada aparato o cómo se controlan los indicadores de las constantes vitales, la temperatura o la humedad, que pronto aprenden a vigilar y usar ellos mismos», menciona.

«Por supuesto, la madre y el padre abrirán y cerrarán la incubadora con pericia, sin miedo, participando en los cuidados de su bebé… Procedimientos normalizados desde que se puso en funcionamiento nuestro Servicio de Neonatología a finales de 2003 en un nuevo edificio del complejo hospitalario», apunta.

¿Se puede decir en este caso que la madre y el padre se convierten, un poco, en auxiliares de enfermería?

«Más que auxiliares, en el Gregorio Marañón siempre han sido los protagonistas. La gran virtud de nuestro formato asistencial se basa en el contacto piel con piel continuo, que reduce la ansiedad y el estrés del recién nacido y de su madre o padre, a los que siente, huele, acaricia, toca y escucha, infinitamente más en los momentos inigualables de la lactancia», enmarca.

Las enfermeras que trabajan en la Unidad de Estancia Madre-bebé se emplean a fondo en la supervisión clínica, la educación sanitaria y el apoyo emocional a las familias.

Teresa Jara Lastra, jefa de enfermería de la Unidad de Cuidados Intensivos del Servicio de Neonatología, ¿cómo se controla al bebé en este tipo de habitaciones, a diferencia de la UCI, donde la enfermera asume casi todo el cuidado técnico directo?

«En esta Unidad, con dos habitaciones, realizamos un control sistemático durante las 24 horas del día mediante vigilancia clínica y monitorización de la frecuencia cardíaca, la saturación de oxígeno y la respiración del bebé, pero también intervenimos de manera inmediata ante cualquier emergencia», informa.

Las enfermeras proporcionan medicación intravenosa u oral, controlan las bombas de infusión y proceden a realizar las analíticas pertinentes.

«A la vez, ayudamos a la mamá y a su pareja en todo lo que tenga que ver con los cuidados neonatales, desde las enseñanzas del baño, tomar bien la temperatura o cambiar los pañales a un bebé con electrodos en el pecho o con un sensor de oxígeno», detalla.

Además, ayudan a madre y bebé ante las dificultades de la lactancia, como agarrar bien el pecho, usar correctamente las pezoneras o extraer la leche materna con sacaleches para la toma con biberón.

«Intentamos, poco a poco, que asuman todas la funciones posibles en el cuidado, alimentación y vigilancia de su bebé, obligaciones que luego tendrán que ejercer a diario en su casa», recalca.

Las enfermeras de Neonatología fomentan los vínculos emocionales con el método canguro mediante el contacto piel con piel, reduciendo el estrés paternal con vistas al alta hospitalaria y valorando la confianza de los progenitores.

Les enseñan, por ejemplo, a controlar sondas nasogástricas, oxígeno domiciliario o el manejo de una medicación compleja, evitando los posibles reingresos.

¿Y cómo sobrellevan las madres y los padres las alarmas con pitidos y señales luminosas?

«En un primer momento, causan un poquito de miedo, pero nosotras nos encargamos de ofrecer confianza y seguridad ayudándoles a entender los diferentes dispositivos tecnológicos y el significado de sus distintas alarmas que nos ponen a todos en alerta continua», enfatiza.

«Es primordial que ellas y ellos sepan que todo está vigilado, bajo el control lógico y profesional de la Enfermería. Actuamos en un instante sin que nada le falte al bebé», asegura Teresa Jara Lastra.

Monitores de control de las constantes vitales e incubadora neonatal en una de las habitaciones de la Unidad de Estancia Madre-bebé.

Dr. Manuel Sánchez Luna, el Servicio de Neonatología también dispone de la «Sala Alvarete» para desestresar a las familias que tienen a sus hijos o hijas ingresad@s en la UCI, ¿cuál es su objetivo principal?

«Me gustaría dejar claro, primero, que los padres no siempre pueden permanecer las 24 horas al día, siete días a la semana, en el hospital junto a sus hij@s. En paralelo, y según demuestran los estudios clínicos, es contraproducente que los bebés no estén acompañados, quedándose sin estímulos paternos».

«Por lo tanto, sería necesario emplear personal de enfermería que estuviera constantemente al lado de los bebés hospitalizados en la UCI. De ahí que en las fases más críticas podamos agrupar en habitaciones amplias a varios bebés en función de su tratamiento, las necesidades paternas y los requerimientos de Enfermería», contextualiza.

«Pero es importante recordar que lo ideal es la estancia conjunta del bebé con sus progenitores siempre que sea posible. La clave está en la personalización máxima de su atención y sus cuidados por parte de todos: familia, enfermería y médicos», afirma.

«La sala de padres ‘Alvarete’ es una sala ubicada fuera de la UCI, donde las madres y los padres pueden descansar, tomar un café o una bebida refrescante y calentar su propia comida. En definitiva, es una sala de estar donde pueden aislarse o charlar con otras familias antes de regresar junto a su bebé», precisa el neonatólogo.

Doctor Sánchez Luna, usted ya ha conseguido múltiples innovaciones hospitalarias de calado humano, médico y científico, ¿en qué nuevo proyecto trabaja ahora?

«Cualquier idea, en un principio, si no es absurda, no tiene futuro. Esta frase es Albert Einstein… Y cuando esa idea absurda llega a tener futuro lo llamamos creatividad. Si además esta creatividad se consolida como una realidad lo denominamos innovación», verbaliza el Dr. Manuel Sánchez Luna.

Quizá por eso el Servicio de Neonatología que dirige y representa es un referente internacional en investigación traslacional, cuidados respiratorios avanzados y humanización.

Destaca por su desarrollo de la ventilación oscilatoria de alta frecuencia con volumen garantizado, técnica que protege los pulmones inmaduros de los bebés prematuros extremos y reduce el daño pulmonar crónico.

Destaca por la implementación de la ecografía pulmonar diagnóstica a pie de cama con el fin de guiar de forma precisa y no invasiva la administración de surfactante pulmonar, eliminando radiografías innecesarias.

Destaca por el manejo fisiológico de la adaptación cardiopulmonar tras el parto para optimizar la reanimación neonatal y reducir las secuelas de la hipertensión pulmonar persistente.

Destaca por su programa en el uso de la oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) en bebés con fallo respiratorio o fallo cardíaco grave reversible.

Destaca por su investigación clínica en el manejo de bloqueos cardíacos congénitos completos y soporte perioperatorio en cardiopatías congénitas complejas.

Destaca por su elaboración de estándares europeos y nacionales de calidad asistencial y neuroprotección en las Unidades de Cuidados Intensivos y Cuidados Intermedios.

Destaca por sus programas de inmunización pasiva universal del virus respiratorio sincitial (VRS) mediante anticuerpos monoclonales en recién nacidos y lactantes, reduciéndose drásticamente las hospitalizaciones por bronquiolitis.

Destaca por sus aportaciones médicas ante el impacto de la infección materna por SARS-CoV-2 (coronavirus) tanto en el feto como en el bebé recién nacido.

Y destaca, entre otras ideas absurdas, por crear la primera Unidad de Nutrición Especializada En España a base de leche donada por madres de la misma edad gestacional que otras madres que no pueden o no tienen posibilidades de amamantar a sus propios hijos o hijas.

«Fuimos pioneros en personalizar la nutrición de los bebés prematuros con alimentación a la carta para optimizar el crecimiento y el neurodesarrollo de los recién nacidos más vulnerables», relata con su típica humildad profesional.

«Ahora -responde-, estamos trabajando en otro proyecto absurdo sobre la detección predictiva en tiempo real de la salud del bebé hospitalizado, de si responde bien al tratamiento o de si el bebé mejorará o no en las horas más críticas».

«Hablamos de monitorización de constantes vitales en combinación con algoritmos de inteligencia artificial y análisis de datos fisiológicos para anticipar complicaciones clínicas», completa el autor de más de 300 publicaciones indexadas, otro sello de rigor, calidad y garantía.

Dr. Manuel Sánchez Luna, como es de bien nacidos ser agradecidos, y para finalizar esta entrevista, ¿qué instituciones han participado en la creación y puesta en funcionamiento de la Unidad de Estancia Madre-bebé del Servicio de Neonatología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón?

«La verdad es que hay que estar muy agradecidos al hospital, que siempre nos ha apoyado en nuestras ideas absurdas, a todo el personal médico y de enfermería, sin los cuales es imposible sacar adelante las ideas, y a la Comunidad de Madrid, que atienden y entienden nuestros objetivos», declara.

«Pero tengo que hacer un agradecimiento muy especial a Fundava, una fundación que ayuda a las personas discapacitadas por trastornos neurológicos, enfermedades raras o alteraciones congénitas que ha financiado y colaborado en el diseño y funcionalidad de la sala de padres ‘Alvarete’ y la Unidad de Estancia Madre-bebé», concluye.

El servicio de Neonatología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, con su líder a la cabeza, el Dr. Manuel Sánchez Luna, siempre está pensando en los bebés y en sus familias… Se puede decir más alto, pero no más claro.

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