La llegada del coronavirus a nuestras vidas ha hecho que la palabra inmunidad forme parte del vocabulario cotidiano. Anticuerpos generados tras padecer la covid o anticuerpos aportados por las vacunas son nuestros aliados frente al SARS-CoV-2. Pero las células o linfocitos T también juegan un papel fundamental contra este virus.

Así funcionan los linfocitos T frente al coronavirus
Linfocitos T. Imagen cedida por Melio.

Así funcionan los linfocitos T frente al coronavirus

Nuestro sistema inmunitario, en el que están los linfocitos T, está compuesto por una compleja red de células, tejidos y órganos que trabajan de forma coordinada para reconocer y atacar a extraños, especialmente virus, bacterias, parásitos y hongos que causan enfermedades.

La bióloga Teresa Bermejo, del equipo médico de Melio (plataforma online de análisis de sangre), explica los tipos de inmunidad:

  • Inmunidad innata: Es la primera línea de frente ante un patógeno que genera infección con una rápida reacción pero reconoce determinadas moléculas de ese microorganismo extraño, no todas, por lo que su especificidad es limitada.
  • Inmunidad adaptativa: Por contra, este tipo de inmunidad produce una reacción más lenta pero más específica por lo que su respuesta se desarrolla durante toda la vida y nos protege frente a futuras reinfecciones. Los linfocitos T forman parte de esta inmunidad.

Los linfocitos T en seis claves

1. Linfocitos T, un tipo de inmunidad adaptativa

Dentro de la inmunidad adaptativa existen, a su vez, dos tipos de respuestas: inmunidad humoral e inmunidad celular. Ambas respuestas no actúan de forma independiente, sino que su activación y acción está coordinada.

  • La inmunidad humoral está mediada por los linfocitos B que producen anticuerpos o inmunoglobulinas. Estos anticuerpos reconocen los patógenos, se unen a ellos y los neutralizan.
  • Inmunidad celular: los linfocitos T forman parte de esta respuesta inmune y son el principal mecanismo de defensa frente a los microorganismos intracelulares, patógenos que crecen y se multiplican en el interior de las células del huésped al que están infectando, como SARS-CoV2.

La respuesta inmune de los linfocitos T se basa en detectar y destruir aquellas células que han sido infectadas. De esta forma evitan que el microorganismo pueda replicarse y se propague la infección. Además, liberan diferentes citocinas y mensajeros que van a activar otras células que participan en la respuesta inmune.

2. El trabajo de los linfocitos T

Las células T son fabricadas en la médula ósea. Después viajan al timo, una glándula donde van a ser “educadas” para que expresen receptores capaces de detectar a los patógenos y diferenciarlos de nuestras propias células para que el sistema inmune no ataque a las células sanas de nuestro organismo.

Los linfocitos T recién formados salen del timo y circulan por la sangre, la linfa y los órganos linfoides secundarios (bazo, ganglios linfáticos, mucosas…) y durante su viaje pueden entrar en contacto con un patógeno capaz de unirse a sus receptores y así se activará la respuesta inmune.

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Recorrido de los linfocitos T desde su origen. Imagen cedida por Melio

3. ¿Qué ocurre cuando te infectas de COVID-19?

Podemos enfermar de covid cuando el SARS-Cov-2 infecta las células superficiales de nuestras vías respiratorias. Las células T serán las responsables de identificar y eliminar aquellas células que han sido infectadas, sin dañar las que están sanas y se encuentran en las proximidades.

Gran parte de la memoria del sistema inmunitario se debe a estas células. Sabemos que la memoria de las células T puede perdurar durante décadas, pero todavía no sabemos durante cuánto tiempo nos proporcionan protección frente al SARS-CoV-2, ya que es un virus demasiado reciente y todavía no ha pasado el tiempo suficiente para concretarlo.

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Linfocitos T en el bazo entran en contacto con un patógeno. Imagen cedida Melio.

4. ¿Las vacunas generan inmunidad celular?

El principal objetivo de las vacunas es activar el sistema inmunitario y conseguir una respuesta lo más parecida posible a la que produciría la infección por el virus. De esta forma se logra generar memoria frente a un patógeno sin los efectos nocivos de sufrir la enfermedad.

La respuesta de las células T cuando se administra la vacuna del COVID-19 es similar a la respuesta frente a la infección real, lo que induce que estas células se reproduzcan y se generen células T de memoria, que nos protegerán frente a futuras infecciones.

5. Estudiar la inmunidad celular

Si un linfocito T que posee receptores específicos frente a un patógeno entra en contacto con él, se va a unir a las proteínas de su membrana. Esto provoca que esa célula T se active y libere una serie de moléculas llamadas citocinas que van a estimular y regular la acción de otros componentes del sistema inmunitario.

Las pruebas que estudian la inmunidad celular se basan en este proceso. Se pone en contacto una muestra de sangre del paciente, que contiene células T, con fragmentos del virus capaces de estimularlas. Las citoquinas liberadas durante este proceso será lo que se detecte mediante diferentes técnicas analíticas.

6. Inmunidad celular y test de anticuerpos

Nuestro cuerpo no es capaz de desarrollar una respuesta inmunitaria sólida mediada únicamente por la inmunidad humoral o la inmunidad celular. Para que el sistema funcione y nos ofrezca una respuesta apropiada es necesario que los componentes de ambos tipos de inmunidad interactúen entre sí.

Esto significa que, mientras que la respuesta mediada por células T es importante para combatir el coronavirus, esta es solo la mitad de la respuesta inmune, siendo la producción de anticuerpos (producidos por los linfocitos B) la otra mitad restante.

Realizarse un test de inmunidad celular covid puede decir si se ha generado una respuesta inmune mediada por las células T tras haber sido infectado por el virus SARS-CoV-2 o haber sido vacunado. Sin embargo, para una visión más completa de la respuesta inmune frente al virus, puede ser recomendable realizar también una prueba de anticuerpos o serológica.