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Miembros de la delegación española desfilan en barco por el río Sena, durante la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de París 2024. EFE/EFE/Julio Muñoz

¿Cómo es la salud mental de los deportistas españoles? Un observatorio dará la respuesta

Conocer, con datos, en qué estado se encuentra la salud mental de los deportistas españoles es el propósito de un observatorio creado en el seno de la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla. Su impulsor, el psicólogo José Carlos Jaenes, asegura que "sin investigación no se puede hacer intervención".

En una entrevista con EFEsalud, Jaenes indaga en los objetivos del observatorio sobre la salud mental de los deportistas, que ya ha puesto en marcha su primer proyecto, pero también en cuáles son las etapas más complicadas de los atletas, los riesgos a los que se enfrentan y en la importancia de que haya investigaciones para conocer con datos la realidad.

El efecto protector del deporte

José Carlos Jaenes es especialista en psicología del deporte y cuenta que comenzó a indagar en la posibilidad de crear un Observatorio porque había mucha gente que escribía sobre la salud mental de los deportistas sin haber investigado.

«No había una investigación de base. El objetivo básico nuestro es primero investigar, saber si existe o no existe el problema. A lo mejor nuestros deportistas son mucho más saludables de lo que nos pensamos», subraya el experto.

En este sentido, resalta que ha habido una serie de casos mediáticos, como el de Simone Biles, que han puesto el foco en los posibles problemas de salud mental de los deportistas.

Sin embargo, abunda el experto, un estudio internacional liderado por él sobre cómo afectó la covid a la salud mental de los deportistas españoles, puso de manifiesto que el confinamiento les perjudicó menos que al resto de la población.

«Es decir, el deporte es un factor protector y no podemos estar haciendo víctimas o no podemos estar victimizando el deporte porque realmente no hay datos, porque por un deportista que tenga una depresión y abandone la práctica deportiva, a lo mejor hay doscientas personas que no hacen deporte, que han abandonado su trabajo por la misma situación», resalta el psicólogo.

El «burnout» en el deportista

La primera de las investigaciones que ya ha puesto en marcha el Observatorio es sobre el síndrome del «burnout» (estar quemado) en deportistas.

«Lo que estamos buscando es si hay sistemas o conceptos en psicología que sean protectores para minimizar el efecto, incluso en alguna medida, tratar de que no aparezca este síndrome, porque esto provoca, en última medida, el abandono del deportista de la práctica deportiva», explica el profesor de la Universidad Pablo de Olavide.

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El psicólogo José Carlos Jaenes, junto con el también profesor David Alarcón, partícipe en la creación del Observatorio. Foto cedida.

Se trata de indagar en si la autosatisfacción y el concepto de personalidad resistente de los deportistas, que es aquella que soporta mejor el estrés, puede ser también un factor de protección para el síndrome del «burnout».

Con los resultados se persigue organizar una serie de talleres, conferencias y encuentros con las federaciones, los deportistas y entrenadores para aprender estrategias que minimicen el «efecto devastador» de este síndrome, que en algunos deportes, como en la natación, es más frecuente que en otros.

La presión

En cuanto a la presión a la que están sometidos los deportistas de élite, Jaenes indica que son personas que han demostrado en su carrera que son capaces de absorberlo y lidiar con el estrés diario.

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El tenista Rafa Nadal durante el primer partido de los cuartos de final entre los equipos de España y Países Bajos de la Copa Davis. EFE/ Jorge Zapata

«Creo que los deportistas de alta competición tienen cualidades, que han desarrollado a lo largo de su vida deportiva, que les hace estar mucho más protegidos que la mayoría de la población general», incide.

«A mí me preocupan mucho más esos deportistas que son de alta competición pero que no tienen tantos recursos como los de la superélite. Ahí es donde nosotros nos dirigimos y sobre todo a los más jóvenes, porque lo que nos gustaría es saber cómo protegerlos, cómo ayudarles, cómo crear herramientas que les puedan ser útiles para que su carrera sea larga y fructífera», recalca.

Los riesgos

Y hay momentos en la vida del deportista que son más vulnerables que otros, tal y como señala el experto. Uno de ellos es la etapa que va de los 16 a los 18 años, «donde las relaciones personales pueden hacer que se rompa el interés en el deporte».

Las otras crisis, explica José Carlos Jaenes, están relacionadas con los periodos competitivos en algunos deportes, como los que son olímpicos, en los que si no se consigue la clasificación o se obtiene en los Juegos un mal resultado, hay que esperar otros cuatro años para que se celebren los siguientes.

«Es mucho tiempo en la vida de los deportistas», sostiene el experto.

Y hay otros riesgos que pueden hacer peligrar su continuidad, como las lesiones, que son «el mayor sufrimiento porque no es solo el tiempo que tardan en recuperarse físicamente, sino también anímicamente».

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Carolina Marín en la cancha tras retirarse de la semifinal de los Juegos de París como consecuencia de su lesión. EFE/EPA/DIVYAKANT SOLANKI

«Las lesiones duran más en la cabeza que en la rodilla», afirma Jaenes, quien recuerda las palabras de hace unos días de la jugadora española de bádminton Carolina Marín, quien se lesionó en el partido de semifinales de los pasados Juegos Olímpicos, en París, cuando iba ganando.

«Ella dice una cosa que es muy dura, muy dura, dice: ‘no solo me rompí la rodilla, me rompí entera’. Y es que esa rodilla se recupera, pero cuando uno se rompe por dentro, se tarda mucho más en recomponer», abunda el psicólogo.

La retirada

Otro de los momentos delicados «por supuesto» es la retirada. Ahora, las generaciones jóvenes tienen más posibilidades de estudiar y las leyes les protegen, pueden cambiar las fechas de los exámenes, retrasar la entrega de trabajos, entre otros.

Pero «hay una generación que ya superan los 30 años», que aún compiten, que no han estudiado y que se preguntan qué van a hacer una vez abandonen la competición.

«Yo llamaría a las empresas a una idea que siempre la he tenido y la mantengo y es que contratar a un deportista es contratar una garantía porque son personas que están educadas en trabajar, trabajar y trabajar con ganas, sin ganas, con frío, con calor. Trabajan con objetivos, son duros y están acostumbrados al sufrimiento y al fracaso», opina Jaenes.

Por eso es importante que todos ellos puedan tener herramientas con las que enfrentarse a «la vida civil» porque, a veces, se sienten perdidos», apunta el profesor de la Universidad Pablo de Olavide.

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