Se podría decir, sin temor a equivocarnos, que el saco escroto testicular es para el hombre una especie de sexto sentido encubierto, dado que se localiza a flor de piel y es, además, sumamente sensible, capaz de transmitir al instante su propio malestar; dos cualidades físicas que convierten al varón en un ser extremadamente vulnerable ante la aparición repentina de cualquier dolor leve o agudo en esta zona corporal...